El muro
EL MURO Pepe Raya Hemos levantado un muro. No sabemos quién colocó la primera piedra, pero conocemos sus consecuencias: amigos que dejan de hablarse, familias distanciadas y personas que, después de compartir media vida, descubren que una diferencia política puede poner en peligro años de afecto, complicidad y confianza. Lo más preocupante es que muchas de estas rupturas no nacen de una discusión razonada ni de una discrepancia insalvable, sino del rechazo emocional hacia quien piensa de otra manera. Ya no se debaten solamente las ideas; también se juzga a las personas. El adversario se convierte en alguien de quien desconfiar y cualquier matiz puede interpretarse como una deslealtad. O estás conmigo o estás contra mí. Parece que no hay término medio. Quizá el experimento comenzó a hacerse especialmente visible en Cataluña, donde la sociedad quedó profundamente dividida entre independentistas y españolistas, o unionistas, como prefieren denominarse estos últimos. Durante años, la ...