Entradas

ODISEO (DIARIO SUR)

Imagen
  ODISEO José Luis Raya Hay que agradecer que un director de cine tan genial y particular como Christopher Nolan se haya decidido a recuperar las raíces de nuestra cultura para lanzarlas al mundo bajo su peculiar prisma. Era de esperar que un cineasta de su personalidad nos narrara la épica de La Odisea desde su propio universo: con esos primeros planos hipnóticos, esos diálogos susurrantes y una banda sonora rompedora que parece llegar desde otro planeta. Como nunca me gusta quedarme en la superficie, volví a ver Ulysses , la película de Mario Camerini protagonizada por un colosal Kirk Douglas. Me costaba aceptar que Nolan se hubiese inspirado tanto en este clásico imperdible, pero puedo corroborarlo. Sin duda, continúa siendo una de las versiones más fieles de la epopeya homérica. Y conviene aclarar algo para los neófitos: Odiseo es el nombre griego, mientras que Ulises es la forma que hemos adoptado en nuestra tradición cultural. En realidad, hablamos del mismo personaje. E...

VERGOGNA

Imagen
  VERGOGNA José Luis Raya Una vez más, el fútbol nos ofrece esa extraordinaria capacidad humana para transformar una derrota en una teoría de la conspiración, una decisión arbitral en un crimen de Estado y un partido de noventa minutos en una cuestión de honor nacional. La evidencia, como siempre, se somete a una cirugía estética hasta que la suma de dos más dos dé cinco. El partido fue bronco, agresivo y, desde luego, un magnífico ejemplo de civismo deportivo para los niños de todo el mundo: faltas, empujones, entradas, jugadores españoles volando por los aires y una violencia generalizada que solo necesitaba una motosierra para completar el escenario. El arbitraje fue parcial: cuando pierde el equipo propio, rara vez se contempla la posibilidad de que el rival haya jugado mejor. Los dos goles anulados, por supuesto, habrían subido al marcador en esa dimensión paralela donde las decisiones arbitrales coinciden exactamente con nuestros deseos. Mientras tanto, el equipo español m...

Discrepancias

Imagen
  Discrepancias José Luis Raya Hay una paradoja que se hace más evidente con los años: mientras la vida se va ajando y el horizonte se acorta, nuestras rencillas parecen empeñadas en prolongarse indefinidamente. El calendario nos recuerda con una discreción que el tiempo es un bien escaso; sin embargo, seguimos administrándolo como si dispusiéramos de una reserva inagotable. Posponemos el perdón, aplazamos una llamada, dejamos que el silencio eche raíces y damos por hecho que siempre habrá un mañana para recomponer lo que hoy hemos roto. Basta mirar alrededor para comprobarlo: hermanos que dejaron de hablarse por una herencia o por unos metros de lindes; vecinos incapaces de cruzarse un saludo por una valla, una rama que invade el jardín o una plaza de aparcamiento; amigos separados por una discrepancia política; compañeros de trabajo que aún alimentan un resentimiento nacido por un malentendido o una palabra desafortunada o de un agravio que nadie presenció. Lo más desconcerta...

La vida política

Imagen
  La vida política José Luis Raya La vida política ha experimentado una metamorfosis tan llamativa como poco edificante. Lo que antaño se concebía como un espacio destinado a conciliar intereses y buscar soluciones razonables se ha ido transformando en una sustancia viscosa e impermeable al sentido común. La política ya no parece orientada a resolver problemas, sino a administrarlos, ampliarlos y, si las circunstancias lo permiten, multiplicarlos. Ni siquiera Estados Unidos, durante décadas presentado como paradigma de estabilidad institucional, ha escapado a esta deriva. Allí, donde los presidentes despertaban una mezcla de respeto, admiración y patriotismo, la sociedad se ha fragmentado en facciones que se observan con una impecable desconfianza. España y buena parte de Europa no han querido quedarse atrás en esta carrera hacia la polarización, como si el desacuerdo permanente hubiera dejado de ser una consecuencia para convertirse en un objetivo. Lo más sorprendente es que y...

Meter la pata

Imagen
  Meter la pata José Luis Raya Meter la pata es una de las pocas actividades verdaderamente democráticas: no entiende de ideologías, títulos universitarios, cuentas corrientes ni coeficientes intelectuales. La practican con idéntico entusiasmo el premio Nobel y el vecino del quinto, el adolescente impulsivo y el anciano que presume de haberlas visto todas. Errar es humano; perseverar en el error ya requiere una cierta vocación. Siempre me han inquietado esas personas que aseguran no haberse equivocado jamás. Desconfío de quien presume de una biografía sin tachones. O tiene muy mala memoria o ha convertido la soberbia en una disciplina olímpica. La perfección suele ser un magnífico disfraz del orgullo. Hay meteduras de pata que apenas duran lo que un sonrojo y otras que dejan cicatrices: no es lo mismo enviar un mensaje al destinatario equivocado que cometer una negligencia médica, confundir una fecha que traicionar una confianza. Pero incluso los errores más pequeños pueden dese...

Haters y cobardes

Imagen
  Hace unos días, haciendo zapping en televisión, me encontré con un programa de Jesús Calleja. En aquel momento se encontraba en China junto a dos jóvenes influencers, tomando un café en una ciudad gigantesca, llena de tecnología y avances futuristas. Durante la conversación, las dos chicas hablaron de la cara menos amable de su profesión. Se lamentaban del odio que reciben diariamente a través de las redes sociales y describían cómo cada mañana deben enfrentarse a una avalancha de insultos, descalificaciones, burlas e incluso amenazas. Lo más llamativo era la naturalidad con la que asumían aquella situación, como si ese sufrimiento formara parte inevitable del precio que deben pagar por la fama y por los elevados ingresos que obtienen gracias a ella. Daban la impresión de vivir atrapadas en una contradicción difícil de resolver: disfrutar de una enorme visibilidad y de una situación económica privilegiada mientras soportan una presión psicológica constante. Comentaban también que...

Hombres casados con mujeres

Imagen
  Catacumbas y armarios José Luis Raya ( La opinión) Tenía ganas de hincarle el diente a “ La ballena” , donde Brendan Fraser está inmenso por partida doble. La dramática historia me ha recordado que tengo entre manos un proyecto con mucho que ver con la película y con la obra teatral de Samuel D. Hunter. Nos cuenta la tragedia de un homosexual que se casa, tiene una hija y abandona a su familia porque termina enamorándose de un hombre. Su vida, ajada y triturada por la culpa y la ansiedad, encuentra en la comida el único refugio posible. Su obesidad mórbida es la antesala de una muerte que casi desea para dejar de sufrir. Es una devastadora historia de redención. Bien podría ser el prólogo de mi próxima novela biográfica. Del mismo modo que en La turbulenta vida de Sandra Almodóvar reconstruí una existencia entrevistando a quienes la conocieron, ahora quiero hacer exactamente lo mismo con aquellos hombres homosexuales que un día cometieron el error, o quizá el acierto, según ...