Discrepancias
Discrepancias José Luis Raya Hay una paradoja que se hace más evidente con los años: mientras la vida se va ajando y el horizonte se acorta, nuestras rencillas parecen empeñadas en prolongarse indefinidamente. El calendario nos recuerda con una discreción que el tiempo es un bien escaso; sin embargo, seguimos administrándolo como si dispusiéramos de una reserva inagotable. Posponemos el perdón, aplazamos una llamada, dejamos que el silencio eche raíces y damos por hecho que siempre habrá un mañana para recomponer lo que hoy hemos roto. Basta mirar alrededor para comprobarlo: hermanos que dejaron de hablarse por una herencia o por unos metros de lindes; vecinos incapaces de cruzarse un saludo por una valla, una rama que invade el jardín o una plaza de aparcamiento; amigos separados por una discrepancia política; compañeros de trabajo que aún alimentan un resentimiento nacido por un malentendido o una palabra desafortunada o de un agravio que nadie presenció. Lo más desconcerta...