VERGOGNA
VERGOGNA José Luis Raya Una vez más, el fútbol nos ofrece esa extraordinaria capacidad humana para transformar una derrota en una teoría de la conspiración, una decisión arbitral en un crimen de Estado y un partido de noventa minutos en una cuestión de honor nacional. La evidencia, como siempre, se somete a una cirugía estética hasta que la suma de dos más dos dé cinco. El partido fue bronco, agresivo y, desde luego, un magnífico ejemplo de civismo deportivo para los niños de todo el mundo: faltas, empujones, entradas, jugadores españoles volando por los aires y una violencia generalizada que solo necesitaba una motosierra para completar el escenario. El arbitraje fue parcial: cuando pierde el equipo propio, rara vez se contempla la posibilidad de que el rival haya jugado mejor. Los dos goles anulados, por supuesto, habrían subido al marcador en esa dimensión paralela donde las decisiones arbitrales coinciden exactamente con nuestros deseos. Mientras tanto, el equipo español m...