Meter la pata
Meter la pata José Luis Raya Meter la pata es una de las pocas actividades verdaderamente democráticas: no entiende de ideologías, títulos universitarios, cuentas corrientes ni coeficientes intelectuales. La practican con idéntico entusiasmo el premio Nobel y el vecino del quinto, el adolescente impulsivo y el anciano que presume de haberlas visto todas. Errar es humano; perseverar en el error ya requiere una cierta vocación. Siempre me han inquietado esas personas que aseguran no haberse equivocado jamás. Desconfío de quien presume de una biografía sin tachones. O tiene muy mala memoria o ha convertido la soberbia en una disciplina olímpica. La perfección suele ser un magnífico disfraz del orgullo. Hay meteduras de pata que apenas duran lo que un sonrojo y otras que dejan cicatrices: no es lo mismo enviar un mensaje al destinatario equivocado que cometer una negligencia médica, confundir una fecha que traicionar una confianza. Pero incluso los errores más pequeños pueden dese...