Gente rara
Gente rara José Luis Raya A lo largo de la vida va uno topándose con gente rara y, como un servidor profesa cierta debilidad por lo extravagante, lo original y cuanto se aparta del común rebaño, se arroja a la piscina aun cuando sospeche que el agua escasea y, si menester fuere, nada contra la corriente. Bien pudiera decirse que estos singulares especímenes son materia prima de novela: personajes que la vida, más pródiga en disparates que la literatura, pone al alcance de mi curiosidad. De ahí que me acerque, observe, pregunte, indague y me entrometa acaso más de lo prudente, hasta que la curiosidad, que es virtud cuando se ejerce con mesura y vicio cuando se practica sin ella, acaba cobrando su tributo: distancias, bloqueos, silencios, saludos retirados y alguna amenaza de esas que vienen disfrazadas de inocencia, pero traen colmillos. Es la gente rara, o tóxica, que tanto monta, de la que el prójimo huye como de la peste y a la que conviene señalarle las lindes con...