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La soberbia

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  La soberbia Pepe Raya Me he preguntado alguna vez de qué remota charca moral nace la soberbia, esa enfermedad del espíritu que consiste en no dar el brazo a torcer ni aunque el brazo se haya dislocado por completo; en mantenerse «en sus trece» aun cuando la razón, la evidencia y hasta el sentido común hayan abandonado la sala, avergonzados del espectáculo. Hay sujetos que, después de equivocarse, no solo se niegan a reconocerlo, sino que convierten su error en doctrina, su terquedad en virtud y su orgullo en una suerte de título nobiliario que nadie les ha concedido. Para rizar el rizo de semejante grandeza de cartón, reciben unas disculpas y permanecen impertérritos, aguardando quizá una divina genuflexión, una penitencia pública o, si se tercia, una bajada de pantalones hasta los tobillos, como si el perdón ajeno exigiera necesariamente la humillación del penitente. ¿Qué alimenta esa arrogancia inmarcesible que parece dispuesta a sobrevivir incluso al propietario de tan ilustre...

El problema

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  EL PROBLEMA Pepe Raya El problema no es solamente la extrema derecha alemana, que resulta temible y crece alimentándose de los miedos y los fracasos de una Europa desconcertada, sino el terreno que nosotros mismos le abonamos con una mezcla de ingenuidad, buenismo, cobardía política y debates semánticos. Europa lleva años aplicando una política migratoria que pretende ser humanitaria y generosa, pero que puede parecer descontrolada. Marruecos presiona sobre Ceuta y Melilla, utiliza la frontera y los flujos migratorios como instrumentos de presión política y sabe perfectamente que enfrente tiene a un país capaz de pasarse semanas discutiendo si aquello fue una invasión, una avalancha, una entrada irregular o una «movilidad humana» especialmente dinámica. Qué tranquilidad: quizá no sepamos proteger la frontera, pero al menos tendremos catalogado el sustantivo. Lo verdaderamente dramático es que detrás de cada cifra hay seres humanos, y detrás de cada naufragio hay muertos; personas...

El ser querido

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EL SER QUERIDO Pepe Raya La película de Rodrigo Sorogoyen me ha parecido sencillamente magistral, una de esas películas que, cuando terminan, continúan de alguna manera dentro de uno, dando vueltas, buscando explicaciones y obligándonos a regresar mentalmente a determinadas miradas, silencios o conversaciones. Las interpretaciones son memorables, magníficas, contenidas y al mismo tiempo de una enorme intensidad, porque aquí los actores no necesitan levantar la voz para expresar lo que sienten: basta una mirada, una pausa demasiado larga, un gesto casi imperceptible o una frase aparentemente inocente para que debajo de ella aparezca todo un mundo de emociones. Sorogoyen me ha sorprendido tanto o más que con "As bestas", que ya me había parecido una película extraordinaria, y lo ha hecho enfrentándose además a una empresa especialmente complicada: hacer cine sobre el propio cine. El cine dentro del cine es un territorio peligroso, porque fácilmente puede convertirse en un ejerc...

PISA nos pisa

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  PISA nos pisa Pepe Raya Cada tres años la OCDE realiza el informe PISA y, cada tres años, asistimos al mismo ritual: se publican los resultados, se encienden las alarmas, unos buscan culpables y otros buscan explicaciones. A mí me interesa mucho menos buscar culpables que observar lo que esos resultados nos están diciendo desde hace tiempo. Sin embargo, tampoco creo que debamos esconder la realidad detrás de estadísticas, eufemismos o discursos políticamente correctos. La comprensión lectora y las matemáticas son el auténtico talón de Aquiles de nuestros estudiantes. Y cuando digo comprensión lectora no me refiero simplemente a que sepan leer, sino a que sean capaces de entender un texto, captar su significado, relacionar ideas, interpretar lo que se les está diciendo y extraer sus propias conclusiones. Leer sin comprender sirve de muy poco. Las matemáticas, por su parte, exigen razonamiento, concentración y una cierta disciplina mental. Precisamente por eso ambas materias son ta...

Depre

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 DEPRESIÓN José Luis Raya La depresión no es tristeza, aunque la tristeza forme parte de ella. Tampoco es pereza, falta de carácter, debilidad o una simple reacción exagerada ante los problemas de la vida. Es una enfermedad compleja que puede alterar el sueño, el apetito, la energía, la concentración, la motivación, el deseo, la autoestima y hasta la manera en que una persona interpreta su propia existencia. Durante años se habló de depresión endógena y exógena para diferenciar los casos en los que predominaban los factores biológicos de aquellos relacionados con circunstancias externas. Hoy sabemos que la realidad es mucho más compleja. La depresión suele surgir de la interacción entre biología, genética, personalidad, historia vital y circunstancias presentes. Existe una vulnerabilidad genética que puede aumentar el riesgo, pero tenerla no significa estar condenado a padecer una depresión. Los genes pueden preparar el terreno; las experiencias y el entorno pueden contribuir a des...

Pasividad

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 EL PROBLEMA Pepe Raya El problema no es solamente la extrema derecha alemana, que resulta temible y crece alimentándose de los miedos y los fracasos de una Europa desconcertada, sino el terreno que nosotros mismos le abonamos con una mezcla de ingenuidad, buenismo, cobardía política y debates semánticos. Europa lleva años aplicando una política migratoria que pretende ser humanitaria y generosa, pero que puede parecer descontrolada. Marruecos presiona sobre Ceuta y Melilla, utiliza la frontera y los flujos migratorios como instrumentos de presión política y sabe perfectamente que enfrente tiene a un país capaz de pasarse semanas discutiendo si aquello fue una invasión, una avalancha, una entrada irregular o una «movilidad humana» especialmente dinámica. Qué tranquilidad: quizá no sepamos proteger la frontera, pero al menos tendremos catalogado el sustantivo. Lo verdaderamente dramático es que detrás de cada cifra hay seres humanos, y detrás de cada naufragio hay muertos; personas ...

Literatura Universal

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  L iteratura Universal José Luis Raya El aula de Literatura Universal se encontraba en el ala sur del instituto. Para llegar hasta allí había que atravesar varios pasillos, dejar atrás las aulas más bulliciosas y adentrarse en una zona del edificio que parecía pertenecer a otro mundo. Al final del recorrido aparecía aquel habitáculo sumamente estrecho y alargado, casi como un vagón de tren detenido en mitad del instituto. Allí nos reuníamos dos horas semanales ocho o nueve alumnos: curiosos, frikis y poetas frustrados, una pequeña tribu de lectores que, por alguna razón, habíamos encontrado en aquel rincón nuestro lugar natural. Me sentía allí tan cómodo que, de haber sido posible, habría pasado todas las horas semanales, de lunes a viernes, de ocho de la mañana a tres de la tarde, encerrado entre aquellas cuatro paredes. No necesitábamos mucho. Bastaban unos libros, una pizarra, unas cuantas sillas y la voz de Martín para que el aula dejara de ser un espacio estrecho y se convirt...