La deriva del mundo
La deriva del mundo José Luis Raya Me pregunto, quizá con cierta ingenuidad, qué tiene que ocurrir para que el presidente de un gobierno democrático contribuya a despejar las dudas que pesan sobre su gestión y su honorabilidad. Echar balones fuera y refugiarse en el habitual “y tú más” difícilmente ayuda a salir indemne de una situación tan enrevesada. Lo que en un principio algunos consideraron simples patrañas o exageraciones se ha ido transformando, con el paso del tiempo, en una sucesión de hechos difíciles de ignorar. Y uno ya no sabe qué más tendría que suceder. En muchas democracias avanzadas, especialmente en los países nórdicos, la dimisión se ha normalizado como una muestra de responsabilidad política ante la más mínima negligencia. Aferrarse al poder como a un clavo ardiendo puede resultar contraproducente. Primero, por la imagen de deterioro institucional que proyecta; segundo, porque acaba erosionando al propio partido. Lo digo con pesar, ya que siempre lo he vot...









