Señoras y señores...
El mayor espectáculo del mundo José Luis Raya Al final, las redes sociales se han convertido en el mayor espectáculo del mundo, y lo más extraordinario es que nadie reconoce haber comprado la entrada. Uno abre el teléfono para consultar cualquier tontería y, sin comerlo ni beberlo, se encuentra con el último parte médico de una persona a la que apenas saluda dos veces al año, con la crónica detallada del abandono sufrido por una antigua compañera de trabajo, con la descripción exacta de la ansiedad de un primo segundo o con la fotografía de alguien tumbado en la cama de un hospital, con el ceño fruncido y una pulsera en la muñeca, acompañada del inevitable mensaje: «Necesito toda vuestra energía». Y entonces se produce el milagro. Todos nos convertimos a la vez en familiares, psicólogos, sacerdotes, epidemiólogos, oncólogos, jueces, detectives y expertos en traiciones sentimentales. Preguntamos qué ha sucedido, enviamos corazones, prometemos oraciones y, mientras tanto, nos a...