BIENVENIDOS A LA HABANA
BIENVENIDOS A LA HABANA En La Habana se conjuga perfectamente la risa y el llanto. El viajero – no el turista- que se acerca con la intención de observar y se inmiscuye en sus vidas y en sus miserias descubre que debajo de la salsa y el baile sólo existe la desesperación, la rabia y el miedo. El cubano es un pueblo dócil, acogedor y adoctrinado, pero también con un gran espíritu crítico y vive con la esperanza de que se produzca el cambio en su país y en sus vidas para poder, sencillamente, vivir dignamente. Al adentrarnos en el barrio de San Lázaro observamos una retahíla de calles y viviendas asoladas, como si hubieran sido bombardeadas. Veo cómo un señor se fuma un cigarrillo en un balcón semiderruido, cuya balaustrada está desencajada por un lado y por otro ya no existe, si se descuida cae por un agujero que hay junto a él pero podría sobrevivir, no hay demasiados metros hasta el suelo. Una mujer vigila a su niña que me saluda con una carita dulce y lastimosa. Una a...