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Mostrando entradas de mayo, 2012

Carpe diem

Carpe diem





Que el verano un año más nos visita de nuevo es evidente, no sólo por las temperaturas que comienzan a dispararse y por la calina que se presenta toda ella vaporosa, sino por infinidad de sensuales detalles. Usamos ropas mucho más ligeras, el dulce y penetrante olor del jazmín o la dama de noche inunda nuestros sentidos, en la ciudad las terrazas se llena de gente para disfrutar de las cervezas bien frías y los refrescos, en la playa los primeros bañistas nos muestran sus pieles blancas, que han dormido durante el invierno y los extranjeros nos hacen chirriar los dientes al verlos tan rosáceos, una especie de dentera visual, en el campo y en la montaña los pájaros se arremolinan y parece como si todos estuvieran en celo. Nos deleitamos con el tinto de verano, que sin duda ahora sabe mejor, y con el pescaíto frito en nuestroschiringuitos de toda la vida - ¡ay por Dios¡- que nos dejen nuestros chiringos, sin ellos nos romperían el verano y todos perderíamos y engordaríamos a e…
I. El aniversario - Cariño, he de contarte algo, es muy serio, pero por favor no te alteres, llevo meditándolo mucho tiempo y no he encontrado el momento oportuno. Yo siempre te he amado, de eso nunca tengasduda alguna pero ya no te siento como antes, quiero decir que mis sentimientos han cambiado, que no me sobrecojo cuando me tocas, es más, huyo del momento en que vamos a hacer el amor, ya lo habrás notado, pongo montones de excusas: el cansancio, las preocupaciones, la enfermedad de mi padre…pero no se trata de eso, sino que ya no te amo, es duro decirlo y quiero que valores el esfuerzo que estoy haciendo para decirte todo esto cara a cara. Ya no me atraes como antes, no te deseo, así de simple, pero te quiero, eso lo tengo mucho más claro, pero no puedo seguir engañándote más, ni engañándome a mí mismo. Miro a otras mujeres y me recreo en sus cuerpos, todas me parecen lujuriosas y apeteciblesy alguna que otra vez he tenido algún desliz, incluso me he acostado con amigas tuyas que s…

FRANCISCO RUIZ NOGUERA

Una apuesta por la imaginación
por Francisco Ruiz Noguera


“Entre el descubrimiento asombrado y la confirmación de sospecha”: así podría enunciarse el efecto producido por la lectura de La cadena del dolor y otros relatos de José Luis Raya. Me explico. La vida administrativa que rodea la enseñanza suele ser tediosa, fría y, por fortuna, olvidable; sin embargo, hay ocasiones en que procura encuentros que —por sintonía a veces casi imperceptible— perviven en el recuerdo. A José Luis Raya lo conocí en una de esas obligaciones de la vida académico-administrativa: larguísimo y caluroso mes de julio de 1991, en Jaén. Quince años desde entonces y casi ningún contacto —salvo alguno esporádico, telefónico la mayoría de las veces—; no obstante, a pesar del tiempo, en esas contadas ocasiones, siempre vinieron a mi memoria tardes y noches de conversación serena en las que, poco a poco, fui descubriendo a una persona reservada, sensible y con pasión por la literatura. Así es que estos relatos que leo…