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       I. El aniversario
- Cariño, he de contarte algo, es muy serio, pero por favor no te alteres, llevo meditándolo mucho tiempo y no he encontrado el momento oportuno. Yo siempre te he amado, de eso nunca tengas  duda alguna pero ya no te siento como antes, quiero decir que mis sentimientos han cambiado, que no me sobrecojo cuando me tocas, es más, huyo del momento en que vamos a hacer el amor, ya lo habrás notado, pongo montones de excusas: el cansancio, las preocupaciones, la enfermedad de mi padre…pero no se trata de eso, sino que ya no te amo, es duro decirlo y quiero que valores el esfuerzo que estoy haciendo para decirte todo esto cara a cara. Ya no me atraes como antes, no te deseo, así de simple, pero te quiero, eso lo tengo mucho más claro, pero no puedo seguir engañándote más, ni engañándome a mí mismo. Miro a otras mujeres y me recreo en sus cuerpos, todas me parecen lujuriosas y apetecibles  y alguna que otra vez he tenido algún desliz, incluso me he acostado con amigas tuyas que se me han insinuado pero te puedo asegurar que sólo ha sido un momento fugaz. Por favor, no me pidas que entre en detalles. Esto te lo cuento para que tomes conciencia de que lo nuestro ya hace aguas y que es inútil seguir con nuestro matrimonio, y no pongamos a los dos niños como excusa para continuar con esta relación, ellos deben quedar al margen, y lo que nunca podremos cambiar es que nosotros somos sus padres, sí te pido que no me seas demasiado abusona con la pensión, mi sueldo no llega a las doscientas mil pesetas  y tendría que pagarme un alquiler, debemos tratar el tema de la casa y el coche, pero eso lo hacemos más adelante, de forma pacífica y civilizada. Llevo muchas, pero que muchas noches de insomnio y esto para mí ya es un sin-vivir y ha llegado el momento de mirarte a la cara y enfrentarme a la cruda realidad. Algunas veces pienso lo felices que podríamos ser pero eso ya es imposible. No puedo sentir lo que no siento. No quisiera lastimarte ni tampoco quiero perder a mis hijos, escucha mis palabras y no las tomes a la ligera porque entonces...

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Muchos ciudadanos de todos los colores, tendencias o ideologías nos estamos cansando del machacante tema catalán. Son titulares diarios, día, tarde y noche en la prensa, la radio y la televisión. Las redes sociales se abultan y crecen mastodónticamente con esta temática, que sin duda es fundamental para el devenir de España en particular y de Europa en general. Sucede que ha sido siempre la niña predilecta del gobierno, la mimada y consentida y la que siempre ha dado quebraderos de cabeza. El resto de las regiones o autonomías ha sido tradicionalmente ninguneado para que la gran señora de España, la culta y la adinerada Cataluña no se enfadara, tal ha sido su prepotencia, su altanería y su egocentrismo que pensaban que en Europa la iban a mimar como ha ocurrido desde siempre en España. Y le han dado con la puerta en las narices. Pero al Govern (no debemos utilizar la sinécdoque tan alegremente) no se le baja los humos ni el enfado. Sus delirios de gra…

ESCRITORES

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“Escribo para que la muerte no tenga la última palabra”, afirmaba Oddysséas Elýtis en un afán quizá por eternizarse, o el gran Eduardo Padura: “Escribo como un loco para no volverme loco”. Rubén Darío compondría pura belleza en su primera etapa y él mismo concluiría con el poderoso poder de la palabra, esa palabra/poesía que se puede convertir en arma cargada de futuro, como ya supuso Gabriel Celaya. O para pedir la paz (y la palabra)  si rememoramos a Blas de Otero. Hay diferentes motivos que acechan al escritor/creador para que justifique su labor. Cualquier cimiento se puede agregar a las distintas funciones del lenguaje: persuadir, imperar, expresar, embellecer, sugerir o informar básicamente.  También podemos fustigar, reseñar, criticar, valorar e incluso incordiar o molestar; también  alabar, orar, confabular, enemistar, amar o vilipendiar. E incluso para ahuyentar fa…

LA MUERTA de Guy de Maupassant: crítica, tertulia y lectura. Colaboración Diario Sur.