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Mostrando entradas de agosto, 2024

La invitada

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La invitada José Luis Raya   E l mundo va a la deriva y casi nadie hace nada serio por evitarlo. Al menos, vamos a cambiar de tercio e intentar ver el mundo desde otra perspectiva. Esta historia va dirigida a todos los mediocres que se dejan influir siempre por la primera versión. La que te determina e impide que llegues a la Verdad.     “Me abrieron la puerta una calurosa tarde de verano, iba acompañada por un grupo de amigos. Qué inexplicable sensación de bienestar experimenté al abandonar aquella tarde bochornosa del mes de agosto, asfixiante. Entramos, es verdad, con muy mala educación, casi atropelladamente. Sin saludar, me dispuse a recorrer la fantástica casa que me iba a acoger, de habitaciones confortables y de recatada decoración. Se disponía en dos plantas, la de arriba reservada a los dormitorios. Después de este primer vistazo regresé al salón, donde fui contactando con todos los miembros de la familia. El niño pequeño era mucho más complacient...

Frustración

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    Frustración José Luis Raya   Salvo en los animales salvajes, no suele haber ningún ataque gratuito entre los humanos si consideramos aquella ley, casi newtoniana, de acción-reacción. Ante una determinada ofensa o agresión, seguramente la otra persona responda de la misma guisa, puede que desproporcionadamente en algunas circunstancias. Otras personas aguantan y callan, hasta que estallan. Todo tiene un límite. Eso de poner la otra mejilla ya está demodé. Normalmente, existe un amplio repertorio de agresores y agredidos difícil de catalogar. Me interesan más los primeros porque suelen ser más fascinantes desde el punto de vista psicológico o literario. A menudo, representan el último eslabón de una cadena como por ejemplo jefe-padre-madre-niño y este último sobre el compañero al que acosan en el colegio, que a su vez termina agrediendo. Habitualmente, las frustraciones se desbordan sobre la persona más cercana; pero otras veces se eligen cabezas de turco donde el...

Pop Artmelús en Málagahoy

    Aquí ya no hay nada

El coño de la Bernarda

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  Me sorprende la facilidad con que nuestros políticos pueden cambiar de opinión, pero me sorprende mucho más que el ciudadano normal y corriente cambie sincrónicamente de la misma guisa. No logro entenderlo. Lo que antes era blanco, de repente es negro. Hasta cierto punto, logro entender que un político – sin escrúpulos- cambie su piel y su color porque le fascine el poder; sin embargo, ¿qué saca el ciudadano de todo esto? Podría incluso llegar a comprender que muchos consideraran que la dichosa amnistía no les afectara directamente, sobre todo a aquellos que no disponen de un claro concepto de Estado. Pero no puedo entender, bajo ningún concepto, que se le condone una deuda extremadamente densa y que les beneficie el nuevo reparto fiscal en detrimento de la igualdad y solidaridad con el resto de las autonomías o regiones. Bajo el eufemismo del federalismo se pretende llegar al independentismo a través de un referéndum. Se nos hablará de las magnificencias de las consultas y de ...