A las barricadas
C asi sin darnos cuenta, hemos pasado del buenismo conmovedor al contundente malismo . Se veía venir, manifiestan los más avispados. Tampoco había que ser un profeta de primera categoría. ¿Nadie atisbaba que tratar de imponer una ideología con calzador en muchos casos, a destiempo y sin una reeducación previa supondría su reacción correspondiente? Esa avalancha de wokes mal elaborados, mezclando fideos con arroz, aderezados con soja y vinagre, e intentando que todo el mundo los trague a la fuerza, ha supuesto un resurgimiento del malismo puro y duro cargado de amenazas y vendettas. Llegué hasta la extenuación en todos mis artículos anteriores advirtiendo del peligro que se avecinaba si no nos moderábamos. Dicha moderación me sirvió para recibir bofetadas por ambas partes: por progre y por facha. Si no aprendemos de nuestros errores históricos, volveremos a repetirlos. La ley del péndulo no falla, aunque algunos no sepan ni lo que es un péndulo. Parecía que nos ...