PERSONAS TÓXICAS
Personas tóxicas José Luis Raya Pérez A raíz de una irritante y humillante ruptura sentimental, que me dejó exhausto y con la autoestima a la altura del betún, recurrí al amparo y al refugio de un amigo, que solo vivía a la sazón; podríamos darnos compañía mutuamente, a mí me serviría de refrigerio y podría airear aquellas tenebrosas ideas que rondaban mi cabeza y atormentaban mi corazón ajado. Largas conversaciones y gratificantes paseos por el campo a la luz de la tarde agonizante supondrían un alentador lenitivo para aquella vida rota y cenagosa que me había dejado en herencia aquella turbia relación, basada en el menosprecio y en las humillaciones en público y en privado. Nunca me había sentido tan inútil y tan mierda. Aquel amigo, podríamos decir que me acogió en su seno. Pasó el tiempo. Se lo agradecí mil veces. Cuando realizaba algún evento procuraba que hiciera acto de presencia, pues bien es cierto que es un ser poco sociable. Han transcurrido más de veinte años ...