PERDÓN
PERDÓN José Luis Raya Al agravio se le puede añadir si acaso, amén de otros sentimientos nobles e innobles, el de la soberbia. Cuando alguien se siente agraviado – con o sin motivos objetivos, reales o palpables- suele responder con desdén, indiferencia – quizás pueda ser la postura más inteligente-, la altanería o arrogancia, o incluso la venganza, en ocasiones desmesurada. Las personas que han sido agraviadas pueden responder motu proprio , defendiendo su más estricto amor propio. Eso que dicen que para querer a los demás tiene uno que empezar a quererse a sí mismo. Puede ser cierto, siempre y cuando no te quieras demasiado y revientes todo lo que tienes a tu alrededor. Los agravios pueden ser reales o inventados o creados, como los intereses (nunca mejor dicho, recordando a don Jacinto Benavente): “Mejor que crear afectos es crear intereses”. Nunca lo espiritual ha estado tan supeditado a lo material. Y es que la burguesía hacía acto de presencia, s...