La solución depende de nosotros
La vida se está encareciendo irremediablemente para todos. La crisis, ese fantasma voraz del que todo el mundo habla pero nadie ve personificado, se manifiesta en nuestra vida cotidiana en todos y cada uno de nuestros actos. Escuchamos datos, cifras, recortes, desahucios, manifestaciones, huelgas, cifras de parados que van aumentando segundo a segundo. Cierres de empresas y negocios, reducciones de sueldos, impagos de todo tipo. Eso que llaman crisis enseña este rostro, desfigurado y multiforme. A veces, nos muestra su lado más voraz y tremendo con personas que se suicidan, que son echados de sus casas sin ningún hogar adonde acudir, o que rebuscan en la basura para poder comer. Es cierto que un amplio número de ciudadanos viven cómodamente y esto les llega a través de la prensa, la radio o la televisión. Todos se lamentan, nos manifestamos y apoyamos moralmente esta hecatombe que nos arrrasa por los cuatro puntos cardinales. Es en estos momentos cuando el término "s...