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Mostrando entradas de septiembre, 2025

Falacias y anacronismos

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  Falacias Os recuerdo que estamos en un blog que se llama VERDADES INCÓMODAS   No sé si alguien se ha encargado ya de relacionar falacia con cinismo, pero creo que se puede desprender tras las siguientes consideraciones. Hemos de recalcar que falacia es un sinónimo de fraude o engaño, en tanto cinismo se relaciona ciertamente con esto mismo, es decir, actuar de manera contraria a lo que se piensa o se dice. Las cadenas informativas y grupos de comunicación destacan, silencian u omiten aquella información que consideran inapropiadas para los intereses (partidistas) de un sector. A veces, incluso mienten a través de bulos que han partido precisamente de esa falacia. Al consolidarse dicha información, se crea de esta manera grupos de confrontación o bipolarización. El ciudadano mínimamente instruido trata de informarse no siempre a partir de los mismos medios o grupos de comunicación. Si ello sucede, podremos opinar por ejemplo que no se puede boicotear una vuelta ciclista...

Cautiverio

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  Cautiverio Pepe Raya  "La Opinión" No voy a dejarme llevar por las primeras y dispares críticas iniciales, representadas entre otras por mentes preclaras como Carlos Boyero o Pérez Reverte. Hay que ver, valorar, reflexionar y discurrir para llegar a un criterio personal. Pero no voy a centrarme en la cinta en sí, sino en una parte –apenas unos minutos- que ha determinado un aluvión de puritanas críticas escandalizadas por la supuesta homosexualidad de un escritor universal como Cervantes. Según mi criterio, Shakespeare y Cervantes, tienen muchas cosas en común, no solo su genialidad indiscutible sino también el día de su muerte, hora arriba, hora abajo: ya sabemos todos lo que celebramos precisamente por ello. Primero fue Unamuno y ahora se ha atrevido con el relato de un período decisorio de la vida de Cervantes. Amenábar—metátesis o aliteración de Abenamar— ha sido criticado por alguna escena que otrora hubiera sido censurada por las mentes más castas y beatonas a...

Misantropía

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  MISANTROPÍA José Luis Raya Pérez   Todo comienza con ciertas dosis de inquina que se van transmitiendo como una infección deletérea: el mordisco del vampiro que te transforma a la tercera noche; la gota malaya que cae con paciencia y armonía hasta que te taladra el cerebro; ese rumrum constante que lo aceptas finalmente para que deje de molestarte; ese comentario repetitivo o esa mentira tan constante que, a fuerza de repetirla, se convierte en verdad; ese bulo que solo sirve para recoger votos y que los políticos mantengan sus puesto de trabajo y estatus; esas injerencias en la vida de los demás, tan solo para desprestigiarlos; esa manera de señalar con el dedo a todas horas y al mismo tipo para cargártelo; ese niño que coge manía al compañero que no le ha hecho nada, pero que es muy tímido y gordito, y consigue que el resto de la clase lo humille y lo aísle; esa vecina que destroza los buzones de la comunidad para que culpabilicen a otra; ese señor que, con ciertos ...

El matón

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La escuela de la vida se ubica lamentablemente en el seno mismo de la misma escuela, donde aprendimos a leer, escribir, jugar y también a marginar, acosar o ningunear. El más extrovertido se erigía como líder, haciendo y deshaciendo a su antojo las relaciones sociales que en aquellos tiempos se iban estableciendo. Era fundamental que el maestro vigilante o los padres atentos hubieran prestado mucha más atención a estos inicios. Por desgracia, se siguen repitiendo los mismos patrones. Es lógico pensar que cada niño actúe según su carácter o personalidad; pero no es lógico que, porque este o aquella posean un carácter fuerte, le otorguemos la miserable conmiseración de poder acosar o maltratar a quien le apetezca. Perdón por la paradoja. Por cuestiones de supervivencia emocional los timidillos, gorditos, gafotas, amanerados o tullidos terminaban sometiéndose al dictador y a sus acólitos. Empezaban los peligrosos juegos de poder, maltrato y acoso; si bien, esto último no tenía por qué ocu...