Lo funesto
Intento mantener las distancias
y no dejarme abducir por nadie, y quizá por eso me sacuden desde ambos
extremos. Cuando nuestro presidente logró aquella histórica moción de censura,
¡vive Dios que lo celebré! Era como el salvador de la putrefacción y la
injusticia. El mesías de nuestra denigrante sociedad. Detesto la corrupción y el mamoneo con todas
mis fuerzas. Siempre pienso en quienes madrugan y trabajan como mulos por un
sueldo miserable, mientras otros desalmados roban sin pudor y viven como reyes.
A veces dan ganas de prender fuego a tanto sinvergüenza: se justifican, lo
niegan… y jamás devuelven lo robado. Lo que más me revienta es ese nutrido
grupo de votantes abducidos que mira hacia otro lado y se refugia en el
vomitivo “y tú más”, permitiendo así que sus corruptos favoritos sigan campando
a sus anchas. Antes veía a los conservadores votar a los suyos pasara lo que
pasara; ahora los progres hacen exactamente lo mismo. Y, como progre confeso,
siento tal vergüenza y decepción que ya me llaman carca o facha. No quieren
autocrítica: solo atacar al rival. La ideología es tan poderosa que ciega por
completo. Me niego a subirme al carro de los abducidos. Ya me advierten que
recibiré palos de todas partes, pero prefiero ser consecuente y honrar la
verdad antes que rendirme a un bando donde la autocrítica brilla por su
ausencia y prefiere ser robado por “los nuestros”. Lamentable conclusión: no se
piensa en un mundo más justo y equilibrado, sino en los errores ajenos para
justificar los propios. Así es imposible construir un país decente: se
manipula, se difama, se miente, se esquivan responsabilidades, se pisotean
normas y se protege al verdugo antes que a la víctima. Se alimenta la
corrupción, se abandona la enseñanza, se sobreprotege al menor sin exigirle
deberes, se engorda la burocracia y nadie conjuga el verbo dimitir. Prefiero
mil veces una democracia sana a un desgobierno.
En definitiva, nos instalamos
en la mediocridad. Peor aún: en lo funesto.
Convocatoria de elecciones ya y si tenemos que irnos a la mierda será porque lo teníamos merecido.
corrupción




Comentarios
Publicar un comentario