...Y deja vivir.
El verano se presenta caliente, ¡qué digo yo!, tórrido más bien. En estos asuntos de la política parece que solo saben opinar los analistas y los del CIS, aunque no den ni una. Los ciudadanos de a pie parece que solo estamos para la sopa boba y nos dejamos llevar como borregos por unas u otras consignas, como si careciésemos de criterio. Realmente está en juego una serie de ideales o idearium que nos puede retrotraer a décadas pasadas o podríamos seguir avanzando ya que, aunque no lo parezca, nunca se termina de progresar, si bien la ley del péndulo ahí está para recordarnos que El cuento de la criada puede estar más vivo que nunca a poco que estiremos el chicle. También es cierto que la extrema derecha vive de las incongruencias de la extrema izquierda y viceversa. Hay un grupo de personas (a ambos lados), iba a decir caterva, que no va a cambiar, que no va a consentir que sus extremistas y fundamentalistas ideales vayan a evolucionar un ápice. Cualquier manifestación u opinión puede ser incendiaria y provocar un tsunami a escala universal. Cuando he abogado por una suerte de moderación —la única postura donde cabe prácticamente todo y puede anular los extremismos descerebrados— se me ha tachado de facha por un grupúsculo de dichos descerebrados y de rojo por el otro extremo. Esa es la tendencia que se persigue: la polarización. Pero esto último nos llevará, tarde o temprano, por el camino de la confrontación y de la contienda. ¿Qué ocurrió el siglo pasado?: que nos matamos vivos. Como alimañas.
Hubo una serie de pasos que permitió prosperar a nuestra sociedad, aunque para otros signifique involucionar. Hubo una serie de medidas que se fue adoptando, a pesar de que una sólida mayoría reniegue de dichos pasos, que ha servido para modernizar y europeizar a nuestra nación. Es imposible legislar de tal manera que los cuarenta y tantos millones largos de españoles se sientan plenamente satisfechos. La Democracia es el sistema menos malo, pues nunca satisface a todo el mundo, aunque es el mejor porque la gran mayoría es atendida. Imponer un modus vivendi concreto es absolutamente contraproducente para la salud democrática de un país.
Por otro lado, la sociedad española tiene una capacidad de asumir y adaptarse a las nuevas leyes o los nuevos vientos, que más la quisieran otras sociedades. Esto es muy positivo, pues nuestra mentalidad es absolutamente susceptible para modificar principios o conductas. ¡Ay de aquellos que se inmovilizan y se aferran a su propia lápida! Muchos de los que renegaron del matrimonio homosexual acabaron aceptando el avance, incluso llegaron a casarse. No hay nada más fácil que vivir y dejar vivir. Nadie obliga a nadie a casarse con una persona de su mismo sexo, ¡faltaría más!, ni a abortar, ni a la eutanasia, ni a tantas posturas que dependen solo y exclusivamente de la decisión individual y absoluta de la persona. Usted podrá opinar si lo desea, o manifestarse obviamente, pero ahí empieza y termina su libertad. Usted no puede imponer su forma de vida, ni su ideario. Es cierto, por otro lado, que la izquierda ha ido implantando ciertos avances (se mire como se mire son avances) en la sociedad y se la ha tachado de proselitismo y adoctrinamiento. Pero es que hay posturas que son intachables y no se deberían ni discutir ya que forman parte de las libertades y los derechos de las personas.
Vamos a ver, por qué no se puede explicar a un niño en las escuelas que hay otras formas de amar y que la diversidad es muy amplia y que no todo es blanco o negro y que evidentemente no se va a ir al infierno por desear a personas de tu mismo sexo. Yo de pequeño ya sabía lo que me gustaba y fui criado en una familia católica y heterosexual. Así que dejen de soltar más patrañas y estupideces que esto no se contagia ni se convierte a nadie a la homosexualidad. Dejen ya de escupir tantas estupideces. Se trata de que algunos niños y niñas dejen de sufrir y encuentren su camino en libertad, que hemos venido a este mundo para ser felices. Esta es nuestra única meta. Dejen ya de embarrarlo todo y de soltar piedras en nuestro camino. Vivan a su manera y dejen que los demás seamos felices. Pero no olviden que alguno de sus hijos puede salir así, incluso puede nacer con los ojos azules, verdes o castaños. ¿Y qué tiene que ver? Pues nada. Que ambas cosas carecen de importancia. Ustedes lo ensucian todo con sus extremismos y su única concepción del mundo y de la vida.
Ahora bien, no se desesperen. Por lo visto donde pueden brillar es, bajo mi punto de vista, en la gestión y en la creación de empleo y riqueza, eso sí, si afinaran un poco más y no se dejaran llevar por la avaricia…
Entre tanto, vivan a su manera y dejen vivir a los demás a la suya.




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