CIBERESTAFAS

 

CIBERESTAFAS


https://www.laopiniondemalaga.es/opinion/2023/02/02/ciberestafas-82332702.html

 

Durante la etapa de la dura Pandemia, muchos creíamos que si nos protegíamos correctamente evitaríamos el contagio. Pues bien, poco a poco hemos ido cayendo todos en las zarpas de la Covid. Unos han salido ilesos y otros no han vivido para contarlo. Aunque la salud es lo importante, otro tipo de estados o situaciones pueden mermar tu salud mental y física por consiguiente.

Al principio, nos enterábamos de puntuales ciberestafas por los telediarios. Desde un tiempo a esta parte, se ha ido extendiendo como una purulenta epidemia. Ya empezamos a tener conocidos, amigos y familiares que han sido víctimas de estos delitos. Hasta que llegue el momento en que, como el Covid, nos toque sufrirlo a nosotros mismos.

Los delincuentes cada vez están más preparados. Ya no importa que evites pinchar en este o aquel maligno enlace. Ya no tienes que colgar a quien te pregunte tus datos por teléfono. Ya no basta con marcar como spam estos o aquellos fraudulentos correos, ni es suficiente con que informes que ha sido un phising: el ciudadano medio va adquiriendo más conocimientos al respecto. Sin embargo, los delincuentes siempre van por delante, sobre todo cuando el banco se lava las manos y se desentiende del delito cometido. Por nuestro rostro pasa todo tipo de de muecas: estupor, indignación y rabia básicamente.

Desde un cajero situado en Sabadell, le sustrajeron a mi pareja mil euros, ¡con lo que cuesta ganarlos! Estando él trabajando en Torremolinos, empezó a recibir extraños mensajes en su móvil procedentes –supuestamente- de Bankinter. La ciberestafa ha sido muy compleja, pues ni el mismo banco entiende cómo ha podido ocurrir.

El calvario para el ciudadano y usuario empieza cuando ha de demostrar su inocencia. Esto es algo realmente vejatorio. El banco se desentiende aduciendo que las medidas de seguridad son las apropiadas para que eso no suceda. Hemos tenido que ir recopilando detalles y movimientos para demostrar que se ha realizado una ciberestafa, ni siquiera la denuncia en la comisaría de policía ha servido para agilizar la devolución del robo. Todos los registros, movimientos de datos y claves han dejado en evidencia la escasa seguridad que el banco ofrece a sus clientes y, sobre todo, la indignante desprotección a la que nos vemos sometidos.

Cuando tiras del hilo y lo comentas, observas que hay muchísima gente que ha sido estafada con decenas de miles de euros. Esto se va extendiendo como la Covid. Los cacos ya no necesitan meterse en los hogares para robar. Bueno sí, los clásicos. Hay muchos ladrones preparados que van muy por delante de las medidas de seguridad de los bancos, y estos, no todos, se desentienden de estas ciberestafas y dejan a sus clientes en cueros. En un futuro inmediato, los clientes acudirán a las entidades mejor preparadas para combatir las ciberestafas. De momento, hay que luchar contra estas afrentas. Afrentas generadas no tanto por el robo en sí como por la indiferencia del banco.

 Estamos viviendo en un mundo absolutamente distópico, inimaginable unos años atrás, no solo por este tema, sino por otros muchos que nos atañen directa o indirectamente. Así, es obvio que el ciudadano desconfíe de la ley y se vaya polarizando, por no decir radicalizando. Y surjan ideologías a ambos extremos de la democracia. Son esos partidos incómodos los que inquietan a los gerifaltes, pero son estos mismos los que les dan su sustento con sus decisiones y leyes absurdas que siempre, o casi siempre, van en contra del ciudadano medio.



Comentarios

Entradas populares