Multas
MULTAS
Transgredir las normas o las leyes se ha convertido en un deporte
nacional donde son pocos los que escrupulosamente las cumplen, quedando ante
los ojos del respetable como unos tristes pringaos:
estos no van a esperar (aducen) a que esa caterva de indeseables lo hagan.
Saben que esa es su moral, que es congruente con el enfoque que han dado a sus
vidas, su entorno y con la educación que traspasan a su prole. Actúan, viven y
se mueven dentro de las directrices que les han marcado. Usualmente son los que
devuelven el dinero que han recibido de más, se detienen siempre ante un stop,
reciclan y separan debidamente sus productos y los residuos que generan,
dirigen a sus hijos-as por el camino de la buena conducta y permanecen en cola
esperando su turno. A veces, plantan cara a la picaresca que asola este país,
pero son, en el mejor de los casos ninguneados, si no vapuleados.
Urge disciplinar intensamente a toda nuestra sociedad, desde las altas
capas hasta los estratos más bajos. Nadie se libra de este tsunami incívico –
ni el democrático tampoco-
https://www.diariosur.es/opinion/multas-20191221000423-ntvo.html
Multas para todo aquel que conduzca a toda velocidad como para los que
van pisando güevos y te los
encuentras en plena autovía a cincuenta por hora. Cámaras de vigilancia en
Pasos de Cebra, en servicios de estacionamiento o en vías por doquier.
Multas
para esos que son capaces de conducir y hablar con el móvil, marcar y guasapear,
no porque libremente arriesguen sus vidas sino porque ponen en peligro las
vidas de los demás. A los que van por el carril inadecuado o a los que tienen
la velocidad como único lema. Multas para los que ensucian las vías públicas
sin consideración o hablan a gritos, que también la contaminación acústica
cuenta. Podemos hacer excepciones durante las fiestas, pero es que algunos
gritan y gritan sin parar. Uno se puede enterar de su vida estando a cien
metros de distancia. Eso sí, se multaron a los establecimientos donde los
clientes fumaban en su interior, pasaron a fumar al exterior, falta seguir
multando a todo aquel que arroje las colillas al suelo, las cámaras de
vigilancia lo demostrarán, aunque no guste a esa gran mayoría porque daña su
privacidad, esa privacidad que los ampara para campar a sus anchas,
posiblemente transgrediendo.
Multas o sanciones para los padres (y madres) que no educan a sus hijos,
que están toda la mañana entorpeciendo el desarrollo de las clases y saboteando
el derecho de los demás alumnos a aprender. También para Asuntos Sociales que
deja que estos críos sigan en clase incordiando y molestando, y a su vez a la Junta por obviar la situación
constantemente, luego se extrañarán del dichoso informe que termina
pisoteándonos (PISA).
Más multas y sanciones para los que insultan gratuitamente y desprecian
al que es diferente con sus constantes comentarios homófobos, machistas o
racistas. Ya está bien: que nadie les pare los pies sigue siendo inaudito, o al
que apalea o abandona a un pobre e indefenso animal. Muchos más correctivos
para todo aquel que deteriore el medio ambiente, los bienes comunes o
mobiliario urbano o ponga en riesgo la salud pública. Aún más correctivos para
los que no se preocupan por recoger los excrementos de sus mascotas.
Los que se
van sin pagar de una bar o se dedican a robar en los supermercados. Serios
correctivos para esos carteristas que saben que no han de superar los
cuatrocientos euros o esos descarados okupas que se instalan en la propiedad
ajena. Serias multas incluso para los ayuntamientos que acribillan a impuestos
a sus ciudadanos o a sus pequeños empresarios o descuidan el cuidado de sus
calles o avenidas. Más cámaras para proteger al ciudadano responsable que ha de
sufrir el vandalismo de tanto energúmeno suelto.
Cárcel y multa para esos hurtos a gran escala en forma de Eres o Gürteles que se han apropiado del
dinero público y que no se ha podido recuperar. Leyes y más leyes de
transparencia para evitar tantos despilfarros y corruptelas. Multas y cárcel
para los que se saltan todo tipo de leyes, incluida evidentemente la
Constitución, y se ponen a patalear y a delinquir para conseguir ciertos
propósitos soberanistas.
Algunos empezamos a tener claro que el íbero, desde que existe, se ha
desenvuelto estupendamente en el mundo de la picaresca, se ha liado la manta a
la cabeza y se ha pasado por el mismísimo forro determinadas normas y leyes. Si
puede defraudar, a corta o gran escala, no se ha cortado ni un pelo. No tenemos
esa impronta de idea de bien común que suele caracterizar a los japoneses o a
los suecos por ejemplo. El latino ha ido siempre a su bola y le ha importado un
comino el bienestar social.
Por ello es necesario multas y más multas, sanciones y más correctivos
para que este pueblo empiece a convivir sanamente, aprenda a respetar las
leyes, el bien común y en definitiva a
su propio país. No nos engañemos: el ciudadano responde cívicamente cuando le
tocan el bolsillo.







¿Las pagaríamos? Multa por no pagar las multas.
ResponderEliminarEducar, y sobre todo, dar ejemplo
Imagínate que tuvieran acceso directo a nuestra cuenta.
EliminarLo suscribo de punta a rabo y añado multa para el que no para de masticar ruidosamente en el cine...qué asco!
ResponderEliminarMulta para los que en las salas de espera alientan al resto para que se levanten en armas contra funcionarios, médicos o cualesquiera que estén al otro lado porque llevan "una hora" esperando.
Y muchas más multas, y la de mayor cuantía para todos los políticos que no juren velar por atender las necesidades de los ciudadanos y no solamente las suyas propias, y multas a etc.