DE LO PRIVADO Y LO PÚBLICO
http://www.diariosur.es/opinion/privado-publico-20180109002759-ntvo.html
Muchos recordamos las ejemplares clases de literatura
del profesor Juan Carlos Rodríguez en la Universidad de Granada, a la
sazón inspirador de la nueva sentimentalidad en Álvaro Salvador, Luis
García Montero o Javier Egea. Él llegó a revolucionar la óptica de la
historia de la literatura, nada que ver con las anquilosadas ideas de
Juan Luis Alborg y su deliciosa prosa, el cual ilustraba con magníficos
colores nuestra historia literaria a través de unos pesados volúmenes,
cuya lectura resultaba mucho más entretenida y ociosa que didáctica. Era
como el NODO de nuestra revisión literaria. En cambio, Juan Carlos
Rodríguez profundizó, a partir de postulados marxistas (cuestionables y
ocurrentes), en la creación de una nueva concepción de los estudios
literarios. Para empezar él concibió la obra literaria como un producto
de un determinado contexto social (materialismo- histórico). Se cargaba
de un plumazo la visión decimonónica de la creatividad, la inspiración y
todo el halo poético-romántico que ha acompañado a los escritores y
poetas, cuyas señas de identidad han calado en el acervo cultural de
nuestra civilización: es esa imagen del escritor sabelotodo, bohemio,
romántico empedernido, dandi, contradictorio, controvertido y genial.
Algunos mantienen esos ademanes impostados día y noche para satisfacción
de sus lectores/fans y para indignación de la burguesía bien-pensante.
JCR no estudiaba al escritor sino su obra y su contexto.
Igualmente de él parte la idea de la concepción que
nuestra civilización occidental mantiene sobre los conceptos
antagónicos público-privado. Él postulaba que la idea de la privacidad y
lo privado acompaña al surgimiento de la burguesía en Europa y al ocaso
del feudalismo. El concepto de propiedad privada lo creó la burguesía
junto al intento de proteger todas sus pertenencias, propiedades y
haciendas (incluida la propiedad intelectual). Este concepto
materialista invadió igualmente el área particular y personal, como por
ejemplo la relación con la esposa y la familia, que pasaba a formar
parte del patriarca, es decir, se consolidaba como algo privado. La
gente sigue diciendo mi mujer/marido, mis hijos, mi casa... Esto para
nosotros es tan normal que difícilmente nos lo cuestionamos. Durante la
Alta Edad Media estas fronteras estaban mucho más difusas y la familia,
esposa e hijos, pertenecían al señor feudal. El padre o esposo no se
cuestionaba por ejemplo El derecho de pernada. La supuesta
humillación del macho es tan sólo una revisión burguesa del hecho en sí.
No existía aún la frontera privado/público en la mentalidad ni en la
cultura de esos tiempos remotos. Se creó, pues, al concluir la Edad
Media y con el advenimiento de las ideas humanistas e individualistas, o
sea, la consideración del hombre como centro de la creación y del
universo, esto es, Antropocentrismo.
JCR ha podido asistir al momento histórico en que se
tambalea esa dicotomía privado/público que se ha estado manteniendo a lo
largo de tantos siglos. No tanto en lo material como en lo intelectual y
sentimental. Ha sido el fenómeno de internet y el ciberespacio lo que
ha contribuido a ello, especialmente las redes sociales y toda la
revolución tecnológica, incluidos los smartphones, desde los
cuales podemos enviar mensajes y fotos que, teóricamente, puede ver
medio mundo. Nuestras instantáneas más íntimas vuelan desde España a
Australia en cuestión de microsegundos. Esto es nuevo en la historia de
nuestra civilización y aún no somos conscientes del enorme daño (o
quizás beneficio) que puede socavar en nuestra moral y en nuestra
herencia cultural.
Asistimos pues, a través de las redes sociales
especialmente, a un festín de la depravación de nuestras intimidades y
privacidades en connivencia con las televisiones y otros medios de
comunicación que está recibiendo el menor desde su propio entorno
familiar, por cierto. Son ellos los más vulnerables, en muchos casos ya
no saben distinguir entre público y privado porque ni siquiera sus
propios padres lo hacen. Los programas de TV (llamados basura) siguen
claramente esa línea, por lo que este cambio está calando en toda
nuestra sociedad. Sólo hay que ver con qué desparpajo se cuelgan fotos
de nuestros hijos, instantáneas familiares que en su momento eran
claramente privadas, fotos íntimas de nuestro cuerpo que pueden dar la
vuelta al mundo, incluso en la cama con nuestras parejas. Se relatan
episodios manifiestamente privados como la muerte, la enfermedad de un
familiar o el despido de un trabajo. Y en esta proclamación orgiástica
se tiende igualmente al destape de nuestras ideas o inclinaciones
políticas y religiosas sin pudor alguno. Luego habrá quien se introduzca
el día de las elecciones en la cabina porque el voto es secreto, cuando
todo el Facebook sabe lo rojo o lo facha que es usted, espero que se
aprecie la ironía, y es que resulta incluso sarcástico el striptease
ideológico al que se somete uno cada día.
Necesitamos más tiempo para saber en qué va a acabar
todo esto, ya que ha irrumpido en nuestras vidas con tanta celeridad que
no sabemos cómo gestionarlo ni asumirlo. Estamos asistiendo al momento
histórico de la ruptura ideológica y sentimental de lo privado y lo
público.
* No necesitamos realmente que alguien nos vigile como en el GH de 1984 de Orwell, más bien nos exponemos nosotros mismos, libremente.
* No necesitamos realmente que alguien nos vigile como en el GH de 1984 de Orwell, más bien nos exponemos nosotros mismos, libremente.









he de decir que me ha sorprendido el contenido en virtud del titulo del ensayo; esperaba una visión de lo privado desde lo publico y ese análisis decimononico y vacío sobre si algo que se hace en publico (públicamente) ha de hacerse solo en privado... lejos de esto se ofrece la visión de lo que se hace publico cuando debía ser privado.
ResponderEliminarSalvando la triplemortal que haces sobre el origen de la "propiedad privada" encuadrándolo en la salida de la edad media, el ejemplo de "mi esposa"..., no es realista; si que me parece que la visión o degeneración de lo intimo, lo privado, hacia algo publico y publicitado, es muy ilustrativa y digna de un análisis más amplio.
Enhorabuena
Creo que eres mi primo Pepe verdad?
EliminarAl ver mi nombre pensé en que me había desdoblado y me he asustado. A ver, esa teoría del triple salto procede del hispanista Juan Carlos Rodríguez y habría que leer su amplia tesis para poder calibrar está hipótesis.