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Señor Berlanga




Lástima que no nos haya quedado otro L.G. Berlanga para filmar este vodevil que se ha montado y que  continúa en desternillantes fascículos coleccionables. Sólo bastaría, si acaso, Valle-Inclán, creador del esperpento, para aderezar el guion de esta farsa decadente y cutre que desde fuera, si eres un poco observador, tan sólo puede despertar hilaridad o cierta vergüenza si te sientes realmente catalán o español; que cada cual puede sentirse como le venga en gana, como si uno desea sentirse abeja o avispa al mismo tiempo, pero sin faltar el respeto, oiga.



El actor principal es un perfecto burgués llamado Puigdemont con cuatro apellidos andaluces, aspiraciones a mártir y poco inteligente en las entrevistas. Junqueras, católico que canta homilías, que lo bendice y que recuenta los votos en medio de una misa y sin repicar. Otro Rufián de ascendencia jiennense que representa la izquierda pija cool, joven malandrín antiespañol que viste de Zara y compra en Mercadona, dedicado a hacer limpieza de sangre y otorgando la nacionalidad catalana a quien le parece, como a Marcela Topor ( actriz rumana convertida al independentismo por amor a Puigdemont) o a la esposa del señor Mas, nacida en Francia. También nos encontramos a Pisarello, oriundo de Argentina y mano  derecha (o izquierda) de Colau, sin olvidarnos de otro artífice del procés llegado de Argentina, Albano Dante Fachin (vaya, con el apellidito). En definitiva, los grandes catalanes (con sus ocho apellidos) que han maqueteado el bendito procés. Por ahí danza el ángel exterminador, Anna Gabriel, la anarquista con su flequillo a lo Vickie el Vikingo que desea romper el sistema que le da trabajo y que, en definitiva, quiere abandonar un país para acogerse a otro con ansias anexionistas e imperialistas reivindicando los llamados Paisos Catalans, supongo que se detendrán cuando se topen con Francia, ahí ya no hay güevos, perdón por la expresión pero cualquier vodevil que se precie debe tener sus tacos. También pulula por acullá como actor secundario un juez, que es antisistema, apellidado Valcárcel, no me digan ustedes que el sarcasmo no va creciendo incluso con los nombres y apellidos de sus actantes. Incluso creo que por ahí surge un excepcional defensa que hace pucheros mientras baila Chantaje de Shakira, o mejor Ciega sordomuda. A todo esto se le puede unir una serie de Mossos d´Esquadra, liderados por un tal Trapero, que son pagados por el Estado que combaten y que, además, siempre han tenido indudables conexiones con la Guardia Civil.





Ya disponemos de casi todo el elenco, señor Berlanga, y me temo que no vamos a necesitar escribir el guion de tanta incongruencia e imbecilidad. Estoy convencido de que si usted realiza la película al pie de la letra obtendrá mucho más éxito que la inolvidable Bienvenido Mister Marsall o La escopeta nacional. Aunque me temo que todo va a ser una continuación de Todos a la cárcel, como ya sucediera en 1934, la historia se repite como usted bien sabe y nadie aprende. Es como si al desempolvar los restos de Salvador Dalí todo hubiera estallado en una gigantesca burbuja surrealista. Y si no fíjese cuánto despropósito y farándula circense: el gobierno envía un crucero cargado de policías en el que se ve el dibujo de Piolín y otros dibujitos de la Warner. Yo, añadiría, señor Berlanga, si me lo permite, a los Bárcenas o Ratos descendiendo del barco del amor con banderas de España cantando el cara al sol. Pero creo que no hará falta, fíjese usted: nos encontramos con un censo a la carta, votos comprados a cambio de licencias, niños votando en el correo de su casa, pucherazo con urnas opacas cargadas de votos del sí, gente que vota hasta cuatro veces y lo muestra en la redes sociales, o en la calle o en las iglesias. Señor, Berlanga, ¿no se imagina  al público riendo a carcajadas? También hay una señora que dice que le han roto el dedo y se trataba tan sólo de una capsulitis, que no sé muy bien qué será. Por allí sí que pulula un tal Arnaldo, como artista invitado de la CUP, firmando autógrafos y haciéndose fotos con ancianitas que después se dejan arrastrar por la policía. Se cuenta que fue un asesino en serie. Esto también es real y no estoy rizando el rizo, señor Berlanga, pero no han permitido la entrada a dos perros a un acto en Cataluña porque antes habían trabajado con la policía. Con esto se supone que el público se revolcará en su butaca y reirá a mandíbula batiente. Pero esto no acaba aquí. Hay aldeas con poco más de cuatrocientos habitantes donde votaron mil personas. En el cómputo, señor Berlanga, han resucitado los muertos pues había más del 100% del escrutinio. No me diga usted que exagero si le digo que en toda esta maraña independentista nos encontramos con un juez llamado Armas y un fiscal apellidado Maza. Que no, señor Berlanga, que no me estoy inventando nada.



Usted se preguntará para qué todo este tinglado si suceda lo que suceda ya tenían pensado declarar la independencia. Pero resulta que lo último es que los mismos bancos y cientos de empresas están abandonando Cataluña. Todo el guion está escrito y hay mucho más. Usted sabe mejor que nadie retratar lo esperpéntico que es el pueblo español y resulta que los mismos  independentistas catalanes son mucho más absurdos que los españoles. Desde luego, en todo nos ganan, señor Berlanga; aunque, a veces, prepondera el sentido común. No se sabe si por mucho tiempo. Nunca el esperpento había resurgido con tanta vehemencia. 
*A esto se le une una serie de ex-consellers encarcelados por haber sido niños malos ( es triste que alguien vaya a la cárcel pero a ese sitio se va por algo ) y un líder que se fuga a Bélgica y desde allí sigue dirigiendo a su secta. En lugar de repudiarlo por cobarde/traidor lo siguen aclamando. Esto cada vez es más absurdo. Y él continúa dirigiendo a sus fanáticos acólitos con el mismo fervor. Berlanga ya hubiera dirigido una excelente farsa. Cada día uno se levanta con un dislate nuevo e insuperable. 
Mis queridos independentistas, sois más españoles de lo que creéis... Ahí lo dejo.



JLRAYA

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