NOS ESTAMOS HARTANDO
NOS ESTAMOS HARTANDO
Muchos ciudadanos de
todos los colores, tendencias o ideologías nos estamos cansando del
machacante tema catalán. Son titulares diarios, día, tarde y noche en la
prensa, la radio y la televisión. Las redes sociales se abultan y
crecen mastodónticamente con esta temática, que sin duda es fundamental
para el devenir de España en particular y de Europa en general. Sucede
que ha sido siempre la niña predilecta del gobierno, la mimada y
consentida y la que siempre ha dado quebraderos de cabeza. El resto de
las regiones o autonomías ha sido tradicionalmente ninguneado para que
la gran señora de España, la culta y la adinerada Cataluña no se
enfadara, tal ha sido su prepotencia, su altanería y su egocentrismo que
pensaban que en Europa la iban a mimar como ha ocurrido desde siempre
en España. Y le han dado con la puerta en las narices. Pero al Govern
(no debemos utilizar la sinécdoque tan alegremente) no se le baja los
humos ni el enfado. Sus delirios de grandeza no menguan, a pesar de
contemplar (¿atónitos?) cómo abandonan cientos y cientos de empresas su
mancillado territorio, que de momento sigue siendo nuestro territorio
igualmente, aunque la mitad de la población, que ha sido abducida,
aleccionada y subvencionada durante décadas, no atienda al otro
cincuenta por ciento ni al resto de los españoles puesto que ya no
pintamos nada. Si acaso pintamos en el pasado: a partir del siglo XVIII
se invirtió desde el Estado que les roba en el puerto de Barcelona. Los
puertos atlánticos se empobrecieron y Barcelona subió como la espuma. En
cincuenta años cuadriplicó su población. También se protegió el
comercio y se dejó en manos de la burguesía, esto sirvió para montar la
incipiente industria textil catalana y protegerla con una serie de
aranceles que beneficiaban claramente a la economía y a la industria
catalanas. El tejido industrial ya había sido creado y, después de la
guerra civil, Franco la volvió a mimar al invertir allí el 40% del
Instituto Nacional de Industria con la implantación de la factoría SEAT.
El resto fue para el País Vasco, Madrid y el resto de España. Esto es grosso modo el
expolio al que ha sido sometida durante siglos. Esto se ha silenciado
en las sectarias escuelas catalanas (lo de aprender solo en catalán se
queda en una anécdota).
Se han lucrado igualmente con el sudor y el
esfuerzo de muchos andaluces, cuyos hijos, los charnegos, junto a la
mayoría inmigrante acogida, han sido aleccionados en esta suerte de
secta, cuyo nacimiento ya empezó a vislumbrar Tarradellas y avisó de
ello, mientras el infame y delincuente Pujol sonreía al estado por
delante y lo apuñalaba por detrás, algo sucio y podrido habrá cuando
este señor sigue libre después de tanto despilfarro y robar tantos miles
de millones al pueblo, ese pueblo pobre y honrado que Pablo Iglesias
defiende tan sarcásticamente vendiéndose al independentismo egoísta y
ególatra, porque se debe defender la libertad de los pueblos, como en el
siglo XIX… y olvida que esa riqueza debe ser repartida o mejor
invertida en las regiones más desfavorecidas, como es el lema de la UE.
Otra lectura es que se está vendiendo a la acaudalada burguesía catalana
y se olvida del pobre que tanto defiende. Uno ya empieza a hartarse de
tanta sinrazón, de tanta manipulación y de tanto victimismo insano y
cruel. También se harta uno de que no se pueda levantar un poco la voz
porque la niña bonita se enfada. No nos debe extrañar que Rajoy siga
deshojando la margarita acerca de la aplicación del 155, también le
temblaba el pulso a la hora de encarcelar a tanto corrupto infame que
recorría la cúpula del PP. Ya empezaba a ser noticia el hecho de que
alguien no estuviera imputado. Muchos se preguntan si todo esto no es
una magnífica cortina de humo que han urdido los puigdemones, los
pujoles y los rajoys para tapar otros asuntos, porque lo de Gibraltar ya
no cuela y nos da ya un poco igual.
Tal y como está el asunto no hay término medio: o se aplica el dichoso artículo “depeapá”,
o se gestiona un referéndum pactado, pero hay que oír también al resto
de los españoles, lo mismo estos también tienen derecho a decidir qué
hacer con esa parte del territorio que también – no se olvide- pertenece
a España y nunca ha sido un reino o un estado independiente.
Ahora bien, intentemos
ponernos en el otro lado, según esa mitad no ha desobedecido la ley
porque está siendo coherente con las instituciones catalanas. A ver
quién le explica que por encima de esas instituciones están las
españolas, cuando éstos lo entiendan y lo acepten se habrá avanzado un poco, y
digo un poco, porque después de comprarle el Audi, la niña bonita
querrá un Ferrari, mientras los extremeños van en burro (con perdón). Se
une el cínico populismo con el visceral naZionalismo.
El principal defecto
de la democracia es que se hace lo que dictamine la mayoría, y al que no
le guste dispone de otros estados donde puede instalarse a vivir
plácida y democráticamente como Venezuela, Cuba o Corea del Norte por
ejemplo.
Uno, que tiende a la
integración, no sólo de Europa sino de todos los pueblos, en un mismo
hálito, se opondrá tajantemente a este independentismo que se basa
exclusivamente en el egoísmo y en la mezquina soberbia; pero en este
enfrentamiento no hay que coquetear con otro naZionalismo, el
españolista, que es tan excluyente como el catalanista. ¡Cuidado!
Cualquier nacionalismo extremo se escribe con Z.
Así pues, dejen de
marear la perdiz y actúen, que los ciudadanos nos estamos hartando, y
empiecen a cuidar al resto de los españoles, incluidos los andaluces.







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