ADICTOS A LA PAREJA
Adictos a la
pareja
José Luis Raya
http://www.diariosur.es/opinion/adictos-pareja-20170724093217-nt.html
No se puede combatir las sutilezas de
determinados comportamientos, rayanos en el agravio, y que se infligen en
determinadas personas porque el/la que los sufre (o los padece) no es
consciente y, si lo fuere, lo consiente, y, aunque no se infringe ninguna ley
por ello no deja de perturbarnos, al menos, a los que son o somos observadores.
Esto se produce/reproduce en muchas relaciones: amistad, pareja, familia,
laboral. Obviamente no podemos abarcarlas todas, por lo que hay que centrarse
en alguna de ellas, puesto que las bacterias que dan vida a esos truculentos
matices son las mismas.
Por lo general, el seductor (o seductora)
suele elegir correctamente a su víctima y ésta se deja embaucar, la mayoría de
las veces con asentimiento y consentimiento. El conquistador despliega sus
encantos, cual encantador de serpientes para atraerla. El pronombre “la” suele
ser muy general puesto que nuestra sociedad se ha decantado, desde siempre, por
la idea viril de que el hombre sea el que seduce, esto se remonta a las
sociedades primitivas y lo comprobamos en toda la iconografía occidental y
oriental sin distingos culturales. La mujer siempre ha sido sometida al
requerimiento del varón, a sus gustos, sus cortejos circenses, sus devaneos o
caprichos, incluso ha recurrido a los conjuros, como lo hiciera Calisto en
“La Celestina”, a la insistencia próxima
al acoso como nuestro querido don Juan Tenorio, a las mentiras y falsedades,
más bien camuflajes, de Cyrano de Bergerac. Todo vale, incluso lo impostado.
Isabel de Segura esperó durante cinco años de silencio el regreso de Diego de
Marcilla: toda una adicción absurda, pa
luego ná. Tonta ella, tonto él. En cualquier caso, los autores han
condenado estos comportamientos con “escarmentosos” y moralistas finales. Rojas, Zorrilla y Tirso previamente,
Hartzenbusch o Rostand han llamado la atención sobre esto, empero, la sociedad
ha seguido por los mismos derroteros, desde los presupuestos del amor cortés que inundaron toda la
literatura medieval europea. Algo se torció en nuestra cultura. El gran
hispanista Deyermond asegura que era la dama la que trataba de seducir al
caballero en nuestras jarchas, las más
antiguas datan del siglo IX y X, incluso en algunas se percibe una suerte de
eros homosexual en el que el caballero se hace pasar por una dama para
engatusar a su hombre. Algo o alguien ha ido cubriendo toda esta cultura hasta
aniquilarla – recientemente se ha estrenado Wonder Woman y contradice todo lo anterior, es ella la que
lucha y protege a su amado, pero es la única mujer – con cierta enjundia- que
actúa de esta guisa en toda la iconografía Marvel, tan hombruna y machista, por
qué no-.
Cuando, en definitiva, ella o él (los tiempos
están cambiando) se somete a los requerimientos del seductor acuden solícitos sin contemplaciones. Muchos
de ellos-as pierden su personalidad e incluso sus hábitos se diluyen porque se
adaptan a los de su pareja. Como he explicado anteriormente es el hombre (el
macho dominante) el que impone usanzas, amistades, actividades, gustos, preferencias.
En la pareja, generalmente, uno es el
que dicta a dónde se puede ir, qué hay que hacer, con quién hay que quedar, qué
película se tiene que ver o a dónde se va a cenar. En muchas ocasiones, el otro
se somete y se entrega de tal manera que su personalidad (que es un compendio
de gustos, preferencias o actitudes) se diluye y desaparece ante los dictámenes
del amado o amada. ¿Este sometimiento consentido es una suerte de sutil
maltrato psicológico porque el seductor o seductora impone su “ley” que el otro
ha de acatar o/porque seguramente pudiera haber severas represalias?
Efectivamente, no nos han educado
correctamente en las vicisitudes del amor, pero esto no es de esta generación,
sino que se pierde en la memoria de los tiempos y abarca todas las culturas.
Sin entrar en cuestiones genéricas (de género), hay personas que se someten a
su pareja porque no entienden el amor de otra manera, es una especie de
adicción a la misma, por miedo quizás a la soledad y a que “se pase el arroz”.
No nos educan para estar solos, sino que hay que formar una familia o al menos
estar emparejado-a: es una especie de triunfo personal. Es muy triste comprobar
cómo hay niñas que a los doce, trece o
catorce años se les llena la boca de
orgullo al manifestar que ya tienen novio – y los padres tan panchos-, aunque
éste sea un canalla o un mal nacido. Ella se aferra a su pareja como a un clavo
ardiendo y no la suelta. Ya han perdido a sus amigas y amigos, se han
distanciado de la familia y sólo viven para él/ella. Cada minuto que transcurre
sin verlo es un minuto de sufrimiento y desolación. Y esto no es sólo algo que
concierne a la alocada, impulsiva e irracional juventud, sino que hombres y
mujeres adultos, heterosexuales y homosexuales, se entregan a sus parejas de
tal forma que ya no les queda nada. Terminan pensando, sintiendo y opinando
como él/ella. Sus vidas se apagan porque se entregan en cuerpo y alma a sus
novios-as. Y terminan por perderlo todo,
incluso pierden su propia dignidad.
Romeo, Julieta, Isabel, Diego, Calisto y
Melibea murieron por amor: si es que no tenemos remedio. ¡Qué lindo y qué
triste!






fabuloso y realista articulo.....
ResponderEliminarel texto propuesto se divide externamente en cuatro párrafos, pero su estructura interna se corresponde con un planteamiento en el que se comienza hablando de la adicción que cogen las personas a sus parejas inconscientemente y esto se da en el primer párrafo, también tiene un desarrollo el cual trata sobre el comportamiento y los cambios que pueden producir dichas obsesiones en algunas ocasiones, el desarrollo trata los dos siguientes párrafos , y para terminar la estructura interna nos encontramos con una conclusión deductiva ya que va de lo general a lo particular poniendo ejemplos como Romeo y Julieta , la conclusión trata de finalizar el texto explicando que las personas no están bien educadas en el ámbito del amor y no saben como tratar sin dejar de ser ellos mismos y esto se da en el último párrafo.
ResponderEliminarTodo texto presenta una intención que el autor pretende transmitir de una forma clara y directa, en este caso el autor José Luis Raya Pérez pretende transmitirnos la idea de que el amor no es dejarnos llevar por nuestra pareja sino ser nosotros mismos y no tener que cambiar para parecerle mejor a nuestra pareja y que se sienta bien y lo expresa con una estructura circular y causal.
En mi opinión pienso que las personas están muy equivocadas con el concepto de amor , que deben de tener ciertas opiniones que le hagan pensar distinto y que sean ellos mismos ya que no te puedes dejar influenciar por tu pareja sino ésta te utilizará como le convenga y tú serás como un juguete para él/ella, además las niñas/os que a tan corta edad ya comienza una relación no saben lo que verdaderamente están perdiendo dejando a sus amigas y familiares de lado cuando eso no debería de ocurrir y menos a esa edad que lo único que tienen que hacer es disfrutar de la vida y ser feliz.
Me ha gustado mucho esta obra, esta bien clara y expresada.