Personas tóxicas
José Luis Raya Pérez
A
raíz de una irritante y humillante ruptura sentimental, que me dejó exhausto y
con la autoestima a la altura del betún, recurrí al amparo y al refugio de un
amigo, que solo vivía a la sazón; podríamos darnos compañía mutuamente, a mí me
serviría de refrigerio y podría airear aquellas tenebrosas ideas que rondaban
mi cabeza y atormentaban mi corazón ajado. Largas conversaciones y gratificantes paseos por el campo a la luz de
la tarde agonizante supondrían un alentador lenitivo para aquella vida rota y
cenagosa que me había dejado en herencia aquella turbia relación, basada en el
menosprecio y en las humillaciones en público y en privado. Nunca me había
sentido tan inútil y tan mierda. Aquel amigo, podríamos decir que me acogió en
su seno. Pasó el tiempo. Se lo agradecí mil veces. Cuando realizaba algún
evento procuraba que hiciera acto de presencia, pues bien es cierto que es un
ser poco sociable.
Han
transcurrido más de veinte años desde aquel bienaventurado refugio, pero maldita
sea la hora en que acudí en su ayuda, pues sigue quejándose por mi falta de
atención y por mi ingratitud, sigue exigiendo y clamando exclusiva sumisión. La
única enseñanza que saqué fue que no he sabido elegir bien a mis parejas, ni
tampoco a mis amigos. También aprendí que jamás debí cruzar aquel umbral, pues,
como sucede con el conde Drácula, una vez que entras en su castillo, tu vida le
pertenece. Desde entonces, sigo buscando mi paz interior como un anacoreta. Trato
de alejarme de todas esas personas tóxicas que a la más mínima te crucifican.
La paz mental comienza cuando tomas la decisión de romper vínculos que ya no
suman en tu vida.
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Muy
pocos son los que nunca habrán escuchado estos términos, tan en boga de
un tiempo a esta parte, tan claros y específicos pero también tan
difusos. Pues bien, podríamos referirnos con ello a todas aquellas
personas que circundan nuestro entorno y nos transmiten malestar,
tensión o intranquilidad. Los podemos hallar por múltiples lugares,
incluidas las redes sociales.
La
cuestión es poder detectarlas a tiempo y bloquearlas – no estoy
refiriéndome exclusivamente a lo anteriormente aludido- e impedir que se
vayan agrandando, como una masa viscosa, y te atrapen con sus poderosos
tentáculos hasta que lleguen a asfixiarte y ya sea demasiado tarde para
poder escapar. En ocasiones se crea una psico-dependencia afectiva
difícil de soslayar. Se detectan entre familiares o amigos
principalmente y llegan a absorberte la energía hasta dejarte sin
aliento, son también los llamados Vampiros Emocionales, sin
embargo éstos difieren de los anteriores por una serie de actitudes ya
que no son tan activos y puedes estar conviviendo con ellos durante
décadas sin que lo hayas advertido, si bien poseen muchas
características comunes.
Las
personas tóxicas pueden estar representadas por una madre exigente, un
padre autoritario o un hijo o hija de estas mismas particularidades.
Tampoco nuestras parejas se escapan de este ámbito. Es complicado
alejarte de un familiar o un ser querido porque en muchas ocasiones
estamos condenados a convivir con ellos, pero sí que podemos
distanciarnos y minimizar sus gestos, especialmente los tan recurridos
“chantajes emocionales”. Tenemos que, en definitiva, saber detectarlos y
no permitir que nos afecten. En ocasiones también los hijos estamos en
la obligación de reeducar a esos padres o madres que nos atosigan, nos
controlan y siempre quieren tenernos a su vera, como cuando éramos unos
críos.
Todo
esto con otros matices y escalas se produce en determinadas amistades.
“Las amistades peligrosas”, las que te llevaban por el mal camino,
pasarían a ser en estos tiempos Las amistades tóxicas, las
cuales, en la mayoría de las ocasiones, te acorralan y no te dejan
respirar, y lo peor de todo, te transmiten toda su negatividad, su mal
humor, su mal genio, su mal rollo y, en definitiva, sus ganas de
amargarte la vida. Hay que decir que esta actitud la llevan, incluso,
impresa en sus células y les resulta muy difícil desprenderse de ella.
Muchas veces, le dejan a uno convaleciente durante días o semanas debido
a sus agravios, mientras ellos-ellas están tan ricamente durmiendo a
pierna suelta en tanto tú sigues mascullando el berrinche que te han
dado sin saber ni el cómo ni el porqué. Y se te queda la cara de bobo y
el corazón embebido, como el conductor que se salta su ceda el paso o un
stop y te embiste cual una rinoceronta en celo.

Y
asistimos a atropellos varios de todo tipo: porque olvidaste
llamarlo-a por la tarde, porque la ropa que te has puesto no es la
apropiada, porque has engordado los últimos meses, porque tu anotación o
fotografía en Facebook no es de su agrado, porque has quedado con este o
aquel que le cae fatal, o porque tu amiga X no la ha invitado a su
fiesta de cumpleaños y te hace responsable. Otras veces las personas
tóxicas están al acecho para ver si te equivocas en un término, una
fecha o una definición. Nada les hace más felices que exhibir sus
aptitudes y conocimientos, siempre y cuando les sirva para
enaltecerles su ego.
Igual
que el Conde Drácula que te abre las puertas de su castillo para
tenerte a su merced así nos encontramos con ciertos tóxicos, que como
les falles en una determinada situación están recriminándotelo hasta el
infinito y olvidan la cantidad de veces que uno-a ha estado apoyándolos,
haciéndoles multitud de favores y sufriendo a su lado. Un error por tu
parte puede ser letal y te pueden condenar a muerte. Es un decir.
Así
qué podemos hacer con estos tóxicos o vampiros emocionales que aparecen
por tu casa o se cuelan en tu vida con compungido rostro deletéreo
para contarte penas y desgracias o te exigen, te recriminan, te
reprenden, te acosan, te castigan, te regañan, te infravaloran, te
humillan, te desprecian, te ningunean, te subestiman, te controlan, te
fustigan, te usan, te recuerdan constantemente lo que les hiciste en
1987, o lo que dijiste en aquella reunión que te resulta imposible de
recordar porque sencillamente no recuerdas ni que asistieras.
Habitualmente se nutren ellos de personas como usted: frágil,
condescendiente y comprensiva. En muchas ocasiones los receptores cargan
con esa cruz como quien ha de llevar su cojera o su giba
permanentemente y no son capaces de romper lazos o vínculos con esa
pareja que te hace la vida imposible, el amigo o amiga que abusa de tu
amistad permanentemente o el padre que te controla hasta cuando
respiras.
Lo peor de todo es que por contagio o mímesis - como el mordisco de un vampiro- te conviertas en otra persona tóxica y la pagues con el que tienes al lado.
a)Que hay personas que lo pasan mal y las pagan con las personas mas cercanas.
ResponderEliminarb)Quiere decir que evitemos juntarnos con ese tipo de personas porque solo nos traen problemas.
c)Si.
d)Concluye con que si nos acercamos a ese tipo de personas acabaremos siendo como ellos "personas tóxicas".
e)No.
Bruno
De Josemiguel
ResponderEliminara)
Las personas tóxicas
b)
Que las personas tóxicas son aquellas que estan "enganchadas" a las redes sociales como el Facebook
c)
No
d)
Lo peor de todo es que pòr contagio o mímesis como el mordisco de un vampiro te conviertas en una persona tóxica y la pagues con el que tienes al lado. No