Ha llegado el momento


http://www.diariosur.es/opinion/201510/06/llegado-momento-20151006002528-v.html
Ha llegado el momento
José Luis Raya
Pérez
Llega un momento en que uno se debe plantear
ciertos asuntos que nos afectan no tanto socialmente como de manera personal.
Mantenerse al margen o indiferente puede ser algo que se pague a largo plazo,
si no ya individualmente, sí posteriormente, cebándose en tus congéneres, esos
que has traído al mundo, queriendo o sin querer, los cuales, seguramente no
habían solicitado venir a este mundo tan mezquino que les vas a dejar. Si ya es
complicado sobrevivir y llegar a fin de mes en este país, las cosas pueden ser
mucho más complicadas en un futuro si no labramos un presente mucho más
tranquilo y esperanzador. Podemos vivir en este nuestro entorno, aquí y ahora,
muy felices y confortables, sin embargo se puede colegir que el futuro no es
tan confortable ni tan dichoso, puesto que la sociedad se está moviendo por
impulsos, egoístas e insensatos.
A nivel planetario, es obvio que aumenta el
calentamiento global: la desertización – sin la acción humana-, la
desertificación – por causas antrópicas-,
la contaminación y deterioro de la capa de ozono, inundaciones, deforestación, lluvia
ácida, y todos los efectos negativos en la fauna y flora, que alteran el
ecosistema y lo deforman artificialmente -ya nadie alude al Protocolo de Kioto-
Pues bien, todo esto lo sabemos y sin embargo seguimos adelante con nuestra
autodestrucción.
A nivel internacional, por ejemplo, hay en
estos momentos un éxodo planetario de alrededor 34 millones de personas. El que
nos está tocando de lleno, en nuestro caso, es el de los refugiados sirios que
huyen de la guerra. Una guerra que ha provocado el Estado Islámico con sus
fanatismos y sus posturas tan inhumanas como irracionales. Han descubierto que
el envío de esa cantidad ingente de gente beneficia sus objetivos
expansionistas y depredadores. Ya no necesitan salir de su territorio. Sin
embargo, esta pobre gente se dirige a Europa principalmente, porque sus
hermanos musulmanes, tan generosos y religiosos no los acogen, siempre orando y
defendiendo al prójimo y al débil. Ni Rusia, con su taimado Putin, siempre
alerta ante las injusticias sociales, que ni mueve un dedo en este sentido.
Parece como si esta cruenta guerra ya hubiera sido diseñada - que es
unidireccional por cierto- por las grandes potencias que venden armas, y unos
países árabes, ricos y poderosos, que miran hacia otro lado porque más vale que
prevalezcan sus creencias extremistas a que se deterioren o sucumban. El E.I.
desaparecería con una acción conjunta de varios aliados y cuatro satélites
rusos o chinos. Me cuesta creer que esos cuatro fanáticos puedan dominar al
mundo tan fácilmente ¿Será que por esos lares no han descubierto petróleo? Ni
siquiera el saqueo ni la destrucción del patrimonio artístico y cultural
provocan lo suficiente ¿Qué tendrá que ocurrir para que el Todopoderoso Obama
se indigne?
A nivel nacional, el paro sigue devorando a
nuestra sociedad, mientras el ciudadano medio y no tan medio observa atónito
cómo los corruptos, y muchos de los que han arruinado nuestra economía y
bienestar, siguen danzando y esquiando por allí y acullá. Luego se sorprenden y
claman al cielo si emergen partidos incómodos de corte bolivariano.
Y por último, como guinda – todo pastel que
se precie tiene una guinda- hay un sector de esta sociedad que quiere
separarse. El problema no es que deseen segregarse, ya que son libres para
opinar y asociarse. Pero fíjense qué momento tan oportuno han elegido para
mostrarnos sus aspiraciones, legítimas sí, pero no legales, se mire como se mire.
Al mundo en general y a España en particular, les cuesta subir esta pendiente
tan empinada y agreste, y a estos señores tan inteligentes y sesudos sólo se
les ocurre echar aceite y alquitrán sobre esta cuesta tan empinada para que
todos terminemos por resbalar definitivamente
y acabar en el lodazal, pringados de mierda y porquerías. Hundidos en la
miseria. Tanto ellos como todos los demás. Han sido muchos años de lavado de
cerebro y alienación como para dar marcha atrás, sobre todo porque también hay
muchos trapos sucios que tapar y ocultar.
Ya vemos cómo el mundo se resquebraja y
nosotros seguimos adelante con nuestra propia autodestrucción. Se está
imponiendo la insensatez y la demencia por todas partes. El mundo que les vamos
a dejar a nuestros descendientes no va a ser mejor que el que tenemos como
sigamos así. Un mundo basado en el despropósito, el egoísmo y los separatismos
absurdos que no benefician a nadie. A colación me viene a la mente la novela de
P.D. James “Hijos de hombres”, en la que llega un momento en el que el ser
humano ha perdido la capacidad de procrearse y la población termina
envejeciendo y tiende a desaparecer. El planeta Tierra ha decidido
auto-protegerse. Ha llegado el momento.


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