Victimismo Olímpico
VICTIMISMO
OLÍMPICO
José Luis Raya
Las redes sociales echan humo, la radio y las
noticias. Hay un tema candente que a unos abrasa y a otros alegra. Como
siempre, media España se indigna, y la otra sonríe irónicamente. Y es que,
desde luego, la desunión hace la debilidad. Aunque ha podido más el ingenuo
optimismo que siempre nos caracteriza. No sé por qué, pero España siempre es
claramente favorita. Ni somos tan espléndidos, ni tan malos como algunos
siempre nos pintan. Para muchos, como en este país no se vive en ninguna parte,
para otros muchos esto es una mierda y hay que marcharse, porque aquí ya no
vienen ni los africanos. La imagen que en el exterior tienen de nosotros es la
que nosotros mismos proyectamos, que hasta Bárcenas es tan popular como Obama,
que este país de corruptos está siendo conocido, por méritos propios, en todo
el mundo ¿Creíamos que podíamos hacer algo contra la poderosa Tokyo? Si hasta
quedamos detrás de Estambul – creo que deberíamos suprimir el “hasta”- Pronto
nos igualaremos a esta ciudad en tentativas, llevan presentándose cinco o seis
veces, ya he perdido la cuenta.
Hay quien lo achaca al deficitario inglés de
nuestros políticos, lo cual viene siendo la tónica habitual, no sólo en la
derecha, y a este paso - menos mal que con tanto como invierten en educación-
dentro de poco todos los españoles serán bilingües o trilingües, si contamos el
catalán.
La estrategia sigue siendo penosa, pero da
igual. El caso es pagar una densa comitiva y para colmo venden el proyecto como
los Juegos de la austeridad, faltaría más, con la que está cayendo. Sin
embargo, el Olimpismo parece ser que se inclina siempre por la ostentosidad, la
pompa y la grandiosidad. Primer fallo. Hay una especie de turno “pactado”
rotatorio entre los continentes. La próxima celebración será en Río de Janeiro.
Nunca se había celebrado en América del Sur y ya tocaba. Muchos están
arrepentidos por la elección de Río. Su crecimiento económico ha descendido en más
de un 5% y allí la gente está protestando porque hay una gran densidad de
población pobre o muy pobre que no tiene ni para comer. Las instalaciones van
con retraso; pero si Atenas pudo, que llegó exhausta, hasta el último día dando
retoques, puede cualquiera. Londres estaba demasiado reciente como para que
tocara otra vez en Europa, estando Asia. Los nipones pueden con todo: pueden
contaminar un planeta entero y descontaminarlo en dos días. Últimamente se
están inclinando por las Megalópolis (Pekín, Londres, Río) con lo cual Madrid
no responde demasiado a este concepto. Por último, la mimada y sobrevalorada
París en el mundo entero, proyecta sus Juegos para el 2024, por lo que si se
celebraban en Madrid cuatro años antes, difícilmente se lo concederían de nuevo
a Europa, a dos ciudades tan “próximas”. Las delegaciones europeas pinchaban
para que no saliera Madrid, por lo visto también pretenden presentar
candidaturas Roma y Berlín. Europa, como siempre, dando esas muestras de unión
tan pintoresca. Y es que el año 2024 es, además, un año emblemático para París,
pues se cumpliría el centenario de sus Juegos de la VIII Olimpiada: Citius, Altius, Fortius. Por primera vez
se usó este conocido eslogan.
Así que, vamos a dejar nuestro victimismo,
que parece que hay sórdidas conjuras por doquier, que pretenden echarnos la
zancadilla constantemente, ni le echemos la culpa a unas discretas o zafias,
incluso, dicciones inglesas. Todo se reduce a un ingenuo optimismo y a una
euforia absurda, que parece que no hay rivales. Nuestra estrategia, como siempre,
nos deja en evidencia, igual que un alumno torpe, que no para de repetir curso
por mucho que estudie, repitiendo siempre los mismos errores.



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