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Wert o no Wert





Las desavenencias del Señor Ministro con la sociedad, la cultura y la educación son harto notables y evidentes. Se están restringiendo los derechos alcanzados años atrás dando un carpetazo sobre la mesa, es lógico que los estudiantes salgan a la calle y se manifiesten y secunden una huelga tan necesaria como obligada. Entiendo a los alumnos que desean fervientemente estudiar y prepararse y formarse, ellos pueden comprobar in situ que una buena formación es una puerta abierta al futuro, aunque sea fuera de nuestro país. En cambio, hay otros alumnos y alumnas que confunden huelga con juerga y a estos voy a obviarlos porque sólo hacen bulto en los institutos, confunden a sus compañeros y profesores y sus ganas de estudiar y trabajar son nulos. Lamentablemente esto es así y muchos-as podemos corroborarlo. Un numeroso grupo del alumnado saca las castañas del fuego a otro, quiero creer, no tan numeroso, que aprovecha estos días de huelga y reivindicación como días de asueto y descanso. Seguramente muchos padres y madres puedan también corroborarlo. No obstante, esto parece ser un leit motiv en todas las sociedades: siempre hay alguien que va abriendo paso y sacando las castañas del fuego a los demás, injusto pero real. Se deduce de todo esto que con tan infames y severos recortes se está propiciando el acceso a la educación a las clases sociales económicamente más favorecidas y se acentúan las desigualdades de oportunidades descaradamente. Estamos por consiguiente ante una situación objetivamente injusta. En otro contexto asegura que sobran 20.000 docentes, como si no supiera que este país lo que necesita especialmente es cultura y educación, cultura histórica, geográfica, artística, operaciones matemáticas, algebraicas, fundamentos de física, química, competencias lingüísticas: comprensión lectora, ortografía, expresión oral, uso correcto de las normas gramaticales. El español medio no lee, como mucho los diarios deportivos, en muchas ocasiones sólo se comprende los mensajes telegráficos como una receta de cocina; si en el texto aparecen varias oraciones subordinas seguidas se pierde o se malinterpreta, sus expresiones son toscas, uso y abuso de frases hechas y muletillas, repetición constante de las mismas vocablos y palabras comodín. Lo que más me sorprende es cómo todos y todas entienden y comprenden el código de circulación y aprueban los test, quizás porque cuesta dinero y esfuerzo pagarlo y porque si un español no tiene coche es como si fuera un fracasado. Probablemente el Señor ministro considera que un pueblo inculto se domina mucho mejor y es más manejable. Por lo que efectivamente sobran docentes. Todas las dictaduras a lo largo de la historia han mantenido a su pueblo al margen de la cultura y han dificultado el acceso a la misma ya que así se puede controlar y dominar.


Este ministro luego afirma que hay que españolizar a los alumnos catalanes, esta aseveración matizada y argumentada podría resultar incluso aceptable por mi parte y no lo demonizaría tanto como otros compañeros lo están haciendo en otros medios y diarios. Un adusto periodista lo ha calificado de "franquista", de lo anteriormente expuesto sí que podríamos sostener semejante calificativo, pero con la siguiente consideración no llega a tanto; sí, en cambio, podría tildar con sementante adjetivo los métodos usados en Catalunya, con la constante y patente marginación del castellano. Esto es notorio, objetivo y constatable. Miles y miles de ciudadanos y ciudadanas pueden demostrar con sus experiencias cómo han sido apartados y segregados por no hablar la noble, digna y literaria lengua catalana. Allí se están usando métodos cuasifranquistas y miles de habitantes han sido abducidos para respaldar la cultura catalana y apartar la castellana. Lo mismo que se hacía en los gloriosos tiempos del caudillo, ningunenado y condenando las otras lenguas de España, a saber, gallego, catalán y euskera. La ley del péndulo. Hemos ido de un extro a otro. Hemos de buscar el equilibrio. Esta confrontación dialéctica y nacionalista no es nueva, cuando se perseguía desviar la atención del ciudadano y ocultar otros graves problemas se exacerbaba el sentimiento nacionalista, ya lo hacía Franco con Gibraltar y ahora Artur Mas con sus ansias independentistas, no estoy comparando estos personajes sino sus métodos, a saber, abducción del ciudadano mediante una cultura sesgada y absolutamente controlada y desviación de la atención de sus habitantes de los verdaderos problemas del momento para centrarlos exclusivamente en los sentimientos nacionalistas y patrióticos. El partido en el gobierno sostiene que hay que cumplir con el déficit y devolver la confianza perdida a los mercados, su único método se centra sólo en el recorte, con lo cual demuestra una asombrosa falta de imaginación y desconocimiento de otras salidas, es realmente un Gobierno poco imaginativo, sin recursos y cobarde porque no es capaz de plantarle cara a Bruselas y a Merkel y decirle tajantamente que de la Educación no se recorta ni un euro. Quizás la aseveración de Wert perseguía ese equilibrio que ennoblece a las sociedades y las aleja de los radicalismos; pero su anterior postura con tanto e insoportable recortable en educación desacredita su equilibrante postura lingüística que, en el fondo, muchos pensadores neutrales apoyamos. Aunque siempre queda la duda. Wert o no Wert. De momento tiende a lo segundo.

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