The SP: Revolution
Cuando envié a este
diario mi artículo “el docente indecente” no pensaba que podría ser
premonitorio, en él concluía induciendo a dar un gran corte de manga a la
situación actual que realmente resulta asfixiante, pocos días después se
convocaban masivas manifestaciones pacíficas en todas las plazas de España
reivindicando una serie de derechos básicos de los que carece esta sociedad,
especialmente los jóvenes. De estos jóvenes me sentía especialmente defraudado,
ya que se encontraban aletargados. Los veía dóciles, sumisos, indiferentes. Tan
sólo se movilizaban para el botellón y protestaban tan sólo por esto, hasta que
asistí a la Plaza de La Constitución en Málaga y allí se podía respirar unión,
entusiasmo, indignación, reivindicación. Las voces no eran discordantes sino
unísonas y miraban en una misma dirección. El manifiesto reivindicativo me
resultó de una lógica aplastante – salvo algún que otro detalle- , no se
reivindicaba nada del otro mundo. Sus peticiones me parecían tan necesarias
como el que pide respirar. Por fin la juventud vuelve para tomar el papel que
siempre ha tenido en nuestra sociedad, cuando ellos se movilizan el mundo
cambia o, cuando menos, reflexiona. Desde fuera, desde el extranjero, hemos
sido vistos con aprecio y respetable asombro diría yo. The Spanish
revolution, La Primavera española. Algunos periodistas han querido
compararla ilógicamente con las protestas de la Plaza Tahrir en el centro de El
Cairo, obviamente no tienen nada que ver, salvo la reivindicación por el
cambio. Otros esperan que se extiendan las protestas españolas por toda Europa,
pero resultaría absurdo que se plantearan en Alemania cuya tasa de paro es una
de las más bajas de la historia, pero sí en Portugal, Irlanda, o incluso
Italia, pero allí, por lo visto adoran lo esperpéntico y lo degradante, llámese
Berlusconi.
Efectivamente todo ha sido
como un gran corte de manga, incluso en la Urnas. Ha sido la victoria del PP
aplastante, demoledora en muchas ciudades españolas. Me imagino que las
protestas del 15M han influido consciente o inconscientemente en miles y miles
de indecisos. Ahora no debemos dormirnos en los laureles, ya que aún nada se ha
conseguido, es muy pronto para aventurarlo. No debemos hacer leña del árbol
caído, ni regodearnos en su derrota. También puede ser un peligro la victoria
aplastante de un partido pues en un futuro puede abusar de dicha autoridad. Sin
duda hay que mejorar en muchos aspectos y otros muchos, ya conseguidos, se
pueden mantener.
Uno
de los interesantes eslóganes del Mayo del 68 francés decía: “Seamos realistas,
pidamos lo imposible”, o como decimos aquí más campechanamente: “por pedir que
no quede”. Pero no creamos que todo va a cambiar de la noche a la mañana. Aún
nos esperan medidas mucho más austeras y dolorosas, no creamos que todo va a
ser un camino de rosas, lo será seguramente, pero con muchas espinas. Algunos
analistas, ojalá se equivoquen, dicen que lo peor aún no ha llegado, y eso será
tan global que no dependerá del partido que nos gobierne. A lo mejor hemos
votado ingenuamente. En cualquier caso no hay que bajar la guardia. Yo me quedo
con una frase de La Primavera española: “Si no nos dejáis soñar, no os
dejaremos dormir” . Buñuel decía que tan ridículo era un joven conformista como
un viejo rebelde, esta juventud ya ha dejado de ser absurda y ha dicho “aquí
estoy yo”... por fin.



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