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LA DEPRESIÓN


Hace dos meses que convivo con Pablo, supongo que me enamoré de él porque me encontraba muy sola. Un encuentro casual en una cafetería del centro, unas miraditas, unos cigarrillos y un café. Todo parecía marchar sobre ruedas  hasta que decidimos mudarnos a un adosado a las afueras, con su jardincito, su piscina, su buhardilla, una monería. Desde el principio abrigué la esperanza de que Pablo cambiaría, que yo podría hacerle cambiar, pero ya no puedo más. Algunas veces nos sentamos a hablar tranquilamente, le hago entrar en razones, e incluso le suplico, pero él se niega en redondo, dice que él no es así, que no puede ser de otra forma. Lo que no sabe realmente es lo que me duele su actitud. Además me hace daño a conciencia, con premeditación. A veces finjo que me complace para no herirlo, pero esto ya pasa de castaño oscuro. Estoy entrando en una espiral de insatisfacción y de conformismo que no me conduce a ninguna parte, creo que debo empezar a pensar en mí misma.
Pablo es atento, romántico, siempre pendiente de mí. Normalmente hace la compra y cocina como nadie, y cuando la asistenta no puede venir limpia la casa de arriba a abajo y la deja como un jaspe. Menos mal que le quité la costumbre de prepararme el desayuno los domingos y servírmelo en la cama, acompañado de una rosa. Los poemas de amor – era tan estúpidamente románticos - se los prohibí desde el primer día que empezó a declamarlos con esa cara de pato enamorado que ponía, y las caricias y los besitos van reduciéndose poco a poco.
Él sabe perfectamente que todos los hombres con los que he estado me han maltratado y que es algo que me ha llegado a gustar, es más, lo necesito. Le digo, le imploro a veces, que si no me quiere pegar que, por lo menos, me insulte, que lo haga primero en privado para que se acostumbre, ya que una injuria o un guantazo en mitad de la calle es lo que más me satisface. Me gustaría que se pusiera en manos de un psicólogo, pues se encuentra muy desorientado y confundido. De momento va comprendiendo que su actitud me está provocando una profunda depresión de la que tal vez salga algún día.   

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