HARTAZGO
https://www.diariosur.es/opinion/hartazgo-20200113000508-ntvo.html
Desde aquel día caótico del referéndum
ilegal, las noticias sobre el segregacionismo han sido tan constantes e
insistentes que muchos ciudadanos pasaron de la crispación permanente a la más
sofocante apatía. Cada vez van quedando menos los que enarbolen la unidad y el
europeísmo, puesto que casi nadie dispone del efectivo - no ya contundente-
dique que frene a tanto energúmeno suelto en busca de un suicidio colectivo,
cuya mano ditirámbica arrastraría a más de cuarenta millones de personas que,
ante tanta desidia, ya no valoran su bienestar social. Alguien comentó en los
medios que le resultaba inconcebible tanta reivindicación soberanista en un
marco claramente próspero y bien situado. Tan solo el aburrimiento puede
explicar tanta reivindicación – diría Kierkegaard-; no la necesidad
precisamente. La base egocentrista y supremacista cada día queda más en
evidencia. El desquiciante e infranqueable “torreón” sigue reivindicando hasta
el norte de Murcia, y ante tanta psicopatía acumulada lo más llamativo es que continúe
vindicando hasta lo más delirante. Aún no se atreve con la parte gala, puesto
que el sentido de unidad de allende los Pirineos no tiene nada que ver con el
sentido de la imbecilidad de esta zona sureña, que no actúa para no enfadar a
determinados sectores, con lo que la parte ultra sigue engordando como una
vaca-burra, zafia y grotesca.
Esta inverosímil dualidad de actuar
sin intervenir, hacer sin deshacer y observar sin señalar, permite que se siga
reactivando esta agria y anacrónica postura soberanista, que solo mira su
propio e inagotable interés y su exacerbado egoísmo. Partidario del buenismo de
antaño, uno empieza a aducir que se ha llegado a un fangoso e inextricable
callejón sin salida, precisamente porque se ha alimentado a esa pequeña bestia
durante años, lustros y décadas con todo tipo de prebendas y dádivas, no tanto
para conseguir algún beneficio mutuo como para ocultar toneladas de basura que
aún siguen engrosando los cofres privados de allende. Las corruptelas han
cabalgado a lo largo de toda la Península, impelidas seguramente por los mismos
dirigentes que hemos votado, los que regañaban sonriendo y pensaban más en los
votos que en el bienestar general. Y resulta que aquel pequeño Gremlin se ha
transformado, tras décadas cebándolo con el pienso de la soberanía y la
altanería, en un Ogro amorfo y sediento de venganza, cuyo lastimero y ruin
victimismo es sin duda su mejor arma de ataque, el cual ha sido muy bien
entendido por la comunidad internacional y por la otrora pétrea Unión Europea,
con cuya decisión fomentará y creará un suculento caldo de cultivo para
bavieros, corsos, padanios, celtas, fenicios, turdetanos, euskaldunos, godos o
extremeños. Quizá nos hallemos próximos a la Europa de las regiones o los
reinos de taifas, esto es lo mejor para los grandes monstruos intergalácticos,
que babean con cada paso que damos hacia atrás, a saber China, Rusia y EEUU, agazapados
para dar su último zarpazo a la tan temible Europa, ahora quizás risible por su
patética vulnerabilidad, próxima a una ancianita beoda, antaño victoriosa y
rica en oropeles, la que fue cuna de civilizaciones y crisol de pródigas
culturas.
La balcanización fue el primer paso.
La madre Europa no ha sabido mantenernos unidos, ya se ha consumado
prácticamente el Brexit, y por aquí algunos braman glorias pasadas, como si
fuésemos una superpotencia comparable a los arrogantes británicos. La misma
arrogancia que exhiben los inigualables
indis, tocados por una pléyade de
divinidades que los conducirán a la
victoria final y los liberará de las garras del opresor que no los deja ni
respirar. Menos mal que no viven bajo el yugo de Rusia, Alemania o Francia: tonterías las mínimas.
Pues bien, va llegando el momento de
buscar soluciones, no parchear el asunto para que barrunten de nuevo cada año,
como las berreas. Si la masa indiferente se cruza de brazos a ver si el
conflicto se soluciona solo, se podría permitir una suerte de referéndum
nacional, puesto que nadie quiere (supongo) que se juegue con el pan de sus
hijos. Esa escisión supondría un desplome en cadena de toda nuestra economía;
aunque algunos necios no quieran considerarlo, nos adentraríamos en una crisis
peor que la del 2008. Que se dejen ya algunos de tanta banderita y ego patrio,
que el asunto es mucho más serio, puesto
que al final el que paga el pato es el pueblo y los más desfavorecidos, luego
llegará el paro y la subida de impuestos y todo eso que muchos conocen
perfectamente, sin embargo hay una gran mayoría que ya no actúa, ni se mueve,
ni reclama, ni allí, ni aquí. Parece como si ya hubieran sido anestesiados por
la pastosa indiferencia.
Es posible que tarde o temprano se
celebre la célebre consulta, debido al descarnado empeño de unos en ello y la fría
pasividad de otros. Quizás muchos se sorprendan con esos asombrosos resultados,
producto de la desidia, la desazón y el hartazgo.






los ciudadanos quizá entendamos la situación cuando ya no tenga solución.
ResponderEliminarSegún la política de poblaciones y la teoría del "gen egoísta", cualquier gen el "político" también, trata de perpetuarse en la sociedad aun a costa de esta. Convierte a la casta en "parásitos obligado".