EUROPORTUGAL
Europortugal.
José Luis Raya Pérez.
No
creo que haya tenido mucho que ver la virgen de Fátima con la victoria
de Portugal en Eurovisión, aunque si uno revisa su palmarés
probablemente se sospeche, si bien el famoso gallo de nuestro querido
Manel (ya es histórico) augurara la victoria de nuestro vecino y amigo
Portugal. Espero que lo hayan pillado.
Europa
se ha rendido ante la suave y aterciopelada voz de Salvador Sobral,
austero, humilde, sensible. Su interpretación le hubiera valido un
óscar, pues uno no sabía si era cantante o actor, o las dos cosas a la
vez. Asistimos a una balada diferente, nostálgica, arrullada al oído y
seductora. Una suerte de Chaplin y Woody Allen que se quejaba (entre
bambalinas) de que su país estaba mucho más pendiente del Benfica que de
su canción. Siempre el fútbol por delante.
Justo
cuando España vira y canta en inglés -de esta guisa ya van varias
ediciones- empiezan a recalar los países con sus lenguas oficiales o
vernáculas. El año anterior venció Ucrania, cantando en su lengua y
totalmente étnica. Y es que todo va saliendo al revés. TVE debería tomar
nota de este pequeño gran descalabro – los hinchas y forofos del fútbol
supongo que lo entenderán- y revisar su estado de selección y
preselección, diseño, producción, puesta en escena y, sobre todo, la
composición de la canción propiamente dicha. Lleva muchos años actuando
con absoluta desidia al respecto, ya se veía venir desde Chikilicuatre.
No quieren entender que, sobre todo en el Este, el festival se vive
como un acontecimiento, como aquí ocurría antaño. La famosa “marca
España” debería ampliarse y mirar hacia otros horizontes. Sea como
fuere, casi doscientos millones de espectadores lo vieron en todo el
mundo. Es un escaparate muy atractivo para promocionarse: Que no sólo se
vive del Madrid/BarÇa. Los suecos, siempre tan astutos y sagaces, lo
presentan siempre muy bien: escenografía, música, vestuario, producción…
en fin, unos máquinas, como diríamos por aquí. Se nota que miman y
promocionan, junto con su Ikea y su Volvo entre otros, a este tan
“aparente” denostado festival.
Denostado
sobre todo por esa caterva de intelectualoides adictos a los debates
político que ven un ataque a la música en sí para empezar. Son ellos los
que caen en el error de hacer comparaciones. Todos sabemos distinguir
(o algunos) una buena ópera, un rondó, un minueto o un aria. Pero no se
trata de calibrar una cosa con otra. Son momentos diferentes, motivos
distintos y encuentros incomparables. Luego están los que lo
dinamitarían todo porque esto es una manifestación de la incultura
europea y lo de que “no representa” al resto del pueblo y demás
exasperantes incongruencias (por aquí se dicen chorradas). Suelen ser
los dogmáticos y enteraos que se quejan automáticamente por todo y ante
todo y te remiten a la especulación, la corrupción y los desahucios y ya
empezamos a mezclar churras con merinas. Ellos que están de vuelta de
todo y los demás son cuatro pringaos (como también se dice por aquí) que
nos manipulan y les seguimos el juego al sistema etc. etc. Suelen
realizar proclamas a diestro y siniestro y luego sus vidas privadas
están colmadas de cinismo y “doble moral”.
Este
año se ha defendido la diversidad en toda su amplitud, incluso el
cantante portugués ha sacado en las ruedas de prensa una camiseta con
una loable defensa de los refugiados, no era necesario haberla sacado en
el momento de la actuación. Todo tiene su momento y su lugar (como
diría Gloria Fuertes), aunque más ilustrativo hubiera sido que el
espontáneo australiano mostrando el culete como un vulgar hooligan.
Y
a esto voy también, en el fútbol, por ejemplo, se aprecia mucha más
violencia y agresividad. Dentro y fuera de los estadios. La policía, en
cambio, no tiene que preocuparse por este evento, no es necesario que
califiquen el Festival de alto riesgo. No se aprecia esa competitividad
furiosa y animal que rodea al fútbol. Muchos comprobamos, cómo hay
hinchas, pacíficos y educados incluso, que se transforman en fieras
vehementes que insultan al árbitro y a los jugadores rivales. La policía
puede respirar tranquila y los transeúntes ajenos a este encuentro
musical. No deberíamos de afirmar que el evento es sustentado por los
eurofans, que en su mayoría son gays, y que por ello puede presumir de
pacífico e integrador, pero algo tienen que ver en todo esto. Los mismos
gays que países extremistas encarcelan y torturan (léase Chechenia,
Rusia y todo el ala comunista radical junto con el radicalismo
islámico). Tampoco se persigue a ningún animal indefenso para
banderillearlo, atosigarlo y acribillarlo.
No
veo, por tanto, a qué se debe ese ataque tan endiablado por parte de
algunos sectores compuesto por intelectualoides, enteraos, homófobos,
radicales y una variopinta fauna que ni vive ni deja vivir.


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