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EUROPORTUGAL

Europortugal.
José Luis Raya Pérez.



No creo que haya tenido mucho que ver la virgen de Fátima con la victoria de Portugal en Eurovisión, aunque si uno revisa su palmarés probablemente se sospeche, si bien  el famoso gallo de nuestro querido Manel  (ya es histórico) augurara la victoria de nuestro vecino y amigo Portugal. Espero que lo hayan pillado.

Europa se ha rendido ante la suave y aterciopelada voz de Salvador Sobral, austero, humilde, sensible. Su interpretación le hubiera valido un óscar, pues uno no sabía si era cantante o actor, o las dos cosas a la vez. Asistimos a una balada diferente, nostálgica, arrullada al oído y seductora. Una suerte de Chaplin y Woody Allen que se quejaba (entre bambalinas) de que su país estaba mucho más pendiente del Benfica que de su canción. Siempre el fútbol por delante.


http://www.diariosur.es/opinion/201705/16/europortugal-20170516005540-v.html


Justo cuando España vira y canta en inglés -de esta guisa ya van varias ediciones- empiezan a recalar los países con sus lenguas oficiales o vernáculas. El año anterior venció Ucrania, cantando en su lengua y totalmente étnica. Y es que todo va saliendo al revés. TVE debería tomar nota de este pequeño gran descalabro – los hinchas y forofos del fútbol supongo que lo entenderán- y revisar su estado de selección y preselección, diseño, producción, puesta en escena y, sobre todo, la composición de la canción propiamente dicha. Lleva muchos años actuando con absoluta desidia  al respecto, ya se veía venir desde Chikilicuatre. No quieren entender que, sobre todo en el Este, el festival se vive como un acontecimiento, como aquí ocurría antaño. La famosa “marca España” debería ampliarse y mirar hacia otros horizontes. Sea como fuere, casi doscientos millones de espectadores lo vieron en todo el mundo. Es un escaparate muy atractivo para promocionarse: Que no sólo se vive del Madrid/BarÇa. Los suecos, siempre tan astutos y sagaces, lo presentan siempre muy bien: escenografía, música, vestuario, producción… en fin, unos máquinas, como diríamos por aquí. Se nota que  miman y  promocionan, junto con su Ikea y su Volvo entre otros, a este tan “aparente” denostado festival.



Denostado sobre todo por esa caterva de intelectualoides adictos a los debates político que ven un ataque a la música en sí para empezar. Son ellos los que caen en el error de hacer comparaciones. Todos sabemos distinguir (o algunos) una buena ópera,  un rondó, un minueto o un aria. Pero no se trata de   calibrar una cosa con otra. Son momentos diferentes, motivos distintos y encuentros incomparables. Luego están los que lo dinamitarían todo porque esto es una manifestación de la incultura europea y lo de que “no representa” al resto del pueblo y demás exasperantes incongruencias (por aquí se dicen chorradas). Suelen ser los dogmáticos y enteraos que se quejan automáticamente por todo y ante todo y te remiten a la especulación, la corrupción y los desahucios y ya empezamos a mezclar churras con merinas. Ellos que están de vuelta de todo y los demás son cuatro pringaos (como también se dice por aquí) que nos manipulan y les seguimos el juego al sistema etc. etc. Suelen realizar proclamas a diestro y siniestro y luego sus vidas privadas están colmadas de cinismo y “doble moral”.

Este año se ha defendido la diversidad en toda su amplitud, incluso el cantante portugués ha sacado en las ruedas de prensa una camiseta con una loable defensa de los refugiados, no era necesario haberla sacado en el momento de la actuación. Todo tiene su momento y su lugar (como diría Gloria Fuertes), aunque más ilustrativo hubiera sido que el espontáneo australiano mostrando el culete como un vulgar hooligan.

Y a esto voy también, en el fútbol, por ejemplo, se aprecia mucha más violencia y agresividad. Dentro y fuera de los estadios. La policía, en cambio, no tiene que preocuparse por este evento, no es necesario que califiquen el Festival de alto riesgo. No se aprecia esa competitividad furiosa y animal que rodea al fútbol. Muchos comprobamos, cómo hay hinchas,  pacíficos y educados incluso, que se transforman en fieras vehementes que insultan al árbitro y a los jugadores rivales. La policía puede respirar tranquila y los transeúntes ajenos a este encuentro musical. No deberíamos de afirmar que el evento es sustentado por los eurofans, que en su mayoría son gays, y que por ello puede presumir de pacífico e integrador, pero algo tienen que ver en todo esto. Los mismos gays que países extremistas encarcelan y torturan (léase Chechenia, Rusia y todo el ala comunista radical junto con el radicalismo islámico). Tampoco se persigue a ningún animal indefenso para banderillearlo, atosigarlo y acribillarlo.




No veo, por tanto, a qué se debe ese ataque tan endiablado por parte de algunos sectores compuesto por intelectualoides, enteraos, homófobos, radicales y una variopinta fauna que ni vive ni deja vivir.
 

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