ESAS MADRES






ESAS MADRES
José Luis Raya
Aún resuenan las conversaciones con esas madre aguerridas que luchan por sus hijos y sus calificaciones finales. Parece como si el curso académico nunca finalizara. Son esas madres que protegen a sus hijos-as de todo y además contra todo, y en ese "todo" también entran los profesores-as. En lugar de aliarse a estos hacen piña con sus hijos o hijas y van a arañar esos puntos que les falta para aprobar el curso. Algunas sugiriendo, otras exigiendo, las menos implorando. Pues bien a todas estas les quiero decir que lo están haciendo muy mal. No es la manera apropiada de colaborar con los docentes. Voy a eludir – no voy a aludir- a las que llegan cargadas de reproches, malos modos y faltas de educación, porque son casos aislados, sin embargo con que llegue alguna ya te fastidia la jornada, la semana o las vacaciones completas.
En este país, como diría Unamuno, no hay término medio y parece ser que la moderación o la ponderación escasea sobremanera. Por un lado, tenemos esas madres sobreprotectoras de sus retoños, que siguen haciéndolo hasta pasados los 20 años incluso, y luego las madres pasotas que descuidan completamente la educación de sus hijos puesto que tienen otros problemas mucho más importantes, como por ejemplo una reciente separación, la cual se produjo hace ya dos o tres años, pero ellas siguen deprimidas y alteradas y terminan por pagarla con el maestro o la maestra. Con lo cual el docente tiene que educar y disciplinar a los niños, trabajar una programación cargada de contenidos, objetivos y competencias, y en mucha ocasiones tenemos que hacer de psicólogos y aguantar el chaparrón. Menos mal que aún hay personas empáticas – iba a decir inteligentes- que nos comprenden.
Las madres sobreprotectoras suelen ser muy sufridoras y creen que controlando exhaustivamente a sus hijos pueden lograr que superen el curso. La mayoría de las veces esos hijos quedan anulados y no desarrollan su propia personalidad, ni aprenden a ser responsables por sí mismos, a no ser que se les ordene, estos suelen generar una patológica dependencia de la madre, con lo que alcanzan la mayoría de edad y siguen sin madurar. Lo mismo que los hijos de las madres/padres pasotas que han sucumbido siempre a los caprichos y exigencias de sus críos, porque resultaba mucho más cómodo consentir antes que educar y luego resulta imposible domeñarlos. Y si el docente lo hace utilizando cierta mano dura- que suele ser necesario- acuden esas madres para enfrentarse al profesor o profesora que ha castigado a su hijo-a que no trabaja, ni deja estudiar a los demás . A veces, caemos nosotros mismos "en la trampa" y se lo damos todo mascado, incluso a alumnos-as de 18 años tenemos que escribirle pormenorizadamente todo lo que tienen que estudiar o repasar durate el verano. Olvidamos que son ellos los que, bajo su responsabilidad, deberían conocer exactamente lo que tienen pendiente.
Las primeras madres impiden de una manera que sus hijos maduren y las segundas de otra, tampoco. A nosotros nos dejan "el marrón" y siguen entorpeciendo a su manera igualmente. La solución pasa por educar a estas madres en primer lugar, pero claro no están matriculadas como alumnas. Menos mal que existe el término medio y moderado que sabe dirigir a sus hijos e hijas de una forma apropiada a su edad, que acuden cuando es necesario y siguen las instrucciones de los profesores y maestros. Y cuando su hijo o hija se está acercando a su mayoría de edad, como el pájaro que ya ha enseñado a volar a sus crías, los van soltando para que estos adolescentes empiecen a resolver sus propios problemas y aprendan a desenvolverse en la vida – que cada vez se pone más difícil- y no siempre van a poder  estar su lado. Junto a estas madres moderadas, que suelen ser un número considerable, afortunadamente, están los padres que muchas veces se complementan y educan a sus hijos simultáneamente siguiendo los mismos criterios, esto último escasea más, pero cuando coinciden y se coordinan con el docente florecen alumnos-as educados, responsables, trabajadores y disciplinados. Con lo cual las garatías de futuro están prácticamente aseguradas. Suelen conseguir trabajo o aprobar unas oposiciones, y lo mejor de todo, suelen ser personas equilibradas.
 A ver si estas palabras sirvieran de reflexión a esas madres y usted supiera en qué grupo se encuentra.   A ver si todos nos centramos un poco y los padres intervienen coordinadamente algo más en la educación de sus hijos-as, que esto cada vez se parece más  a una sociedad primitiva.

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